lunes, 26 de mayo de 2008

Sobre las teleologías de la modernidad.

Ahora que he vuelto de Quyllurit’i es un buen momento para tocar algunos temas religiosos, y a través de ellos hablar de lo absurdos que son los discursos que entienden los procesos culturales enmarcados en una teleología que culmina con una modernidad occidental homogenizante. Dicho crudamente, que seremos ‘modernos’ cuando ya no nos quede ni pizca de ‘indigenas’ y que este es un proceso inevitable: toditos seremos cholos occidentales. Esta supuesta inevitabilidad es deseada y celebrada por unos y temida, combatida y condenada por otros.

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Obviamente eso no va a pasar. Eso esta más claro que el agua. Aquí hay dos fragmentos de un  documental de Angel Romero sobre los cantos al Sr de Los Temblores que nos ofrecen un atisbo de lo fuerte y masivo de los cultos religiosos en el Cusco contemporáneo. En ellos también podemos ver una ciudad - pese al rollo que insiste en que el turismo malogra todo y pervierte una supuesta autenticidad prístina - en cuyo corazón la religiosidad esta más viva que nunca.


Basta poner junto al solemne culto del Sr de los Temblores el auge del culto de las cruces - del Cruzvelakuy - en la ciudad para ver que esta pasando todo lo contrario a la pérdida de la ‘tradición’: Hace unas décadas la Cruz que está en Titiqaqa no tenia quien la festeje. Hoy es quizás la mas festejada del Cusco. No solo eso, sino que las cruces cada vez son mas engreídas y numerosas. También uno puede darse una vuelta por el cementerio de Almudena el 2 de noviembre y notar como ahora, a diferencia de unos 15 años , hay montones de músicos ofreciéndose a tocar para los muertos. No es que la 'tradición' no cambie, cambia todo el tiempo, y esta más vivita que nunca.
Y si pensamos en Quyllurit’i... los días previos la ciudad se inunda de danzas, buses y camiones repletos de jóvenes ukukus reventando sus pitos en la tonada que todos asociamos a Quyllurit’i. La ciudad es una fiesta, y son los mas jóvenes los que dan el cariz característico de la peregrinación que cada año incluye mas y mas comparsas provenientes de la ciudad. Claro que no es la misma peregrinación de hace 5 décadas. Hoy día es mucho mas urbana y muchísimo mas masiva.
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Cabe decir que en todas estas personas a las que se celebran y honran de distintas formas – el Sr de los Temblores, el de Quyllurit’i, las diferentes vírgenes del Corpus – son distintas personas por mas que el dogma católico nos diga que solo hay un cristo y una virgen. Son personas localizadas, con atributos claramente diferentes, con formas de actuar en el mundo particulares, que interactúan con los humanos según sus propias personalidades. Creo no equivocarme al afirmar que para la mayoria estas imagenes no son solamente iconos de divinidades católicas. Tampoco se resuelve el asunto invocando a un supuesto sincretismo que no ayuda a entender mayor cosa. Pero este es un rollo complejo que aquí no podré presentar.
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Si es que las teleologías de la modernidad tendrían algún ápice de validez, y si es que como se dice la región se ha venido ‘modernizando’ – que así parece llamársele a los procesos de urbanización, desarrollo de economía capitalista, manejo de nuevas tecnologías, mayor acceso a educación formal, mayor movilidad espacial, etc. - , pues esto supuestamente debería ir de la mano con una progresiva secularización, o por lo menos disminución de las actividades religiosas. Pero pasa todo lo contrario. Yo sinceramente me imagino que las fiestas como el Corpus o la procesión del Sr. de los Temblores a principios del s XX no eran para nada impresionantes comparadas con las contemporáneas.
La falacia de las teleologías de la modernidad no se aplica solo en el Cusco. Esto pasa pues en cualquier lugar. Hay que ver nomás cuanto pesa políticamente la religión en EEUU o en Israel para darse una idea. En general la modernidad, o la globalización para usar un termino mas de moda, no traerá homogenización cultural… ni aquí ni en la China. Cambios si, pero esos se dan todo el tiempo.
Así que lo que habría que decir respecto a esto en el Cusco es que no hay que angustiarse para nada respecto a una supuesta perdida de la 'tradición', a una supuesta desaparición del quechua, a una anunciada muerte de las culturas andinas. No hay de que preocuparse respecto a eso. Lo que tenemos que preguntarnos mas bien es por que esos supuestos procesos de desaparición, inexistentes digo yo, nos causan tantas angustias, por que figuran en el centro del debate público y de la conversación familiar. La respuesta creo yo va en relación con como funciona la ideología regionalista y como esta está relacionada a las formas como se legitiman las jerarquías sociales en nuestra región. Para un esbozo de como se relacionan estas cosas recomiendo un post previo, y para algo mas largo este articulito.