martes, 6 de mayo de 2008

Es crucial fomentar una esfera publica en Quechua

En un post anterior sostenía que "nuestra sociedad se niega a reconocer al quechua como un idioma en el cual se puede llevar a cabo interacciones consideradas 'modernas' como aquellas que se dan en un banco, que se entablan por un oficio a una autoridad, o en un noticiero televisivo."
Algo parece estar lentamente cambiando respecto a esto. Al menos esa impresión deja la entrevista de la pagina central de hoy en Peru21.
En esta excelente entrevista de Jose Gabriel Chueca a Juan Aragonés - operador telefónico de Atento (Movistar) en Quechua - están claras la discriminación que los hablantes del quechua,
y de otras lenguas indígenas, sufren cotidianamente; la gran necesidad de que estas lenguas sean utilizadas en la esfera publica - tanto por una necesidad obvia de comunicación como para atacar frontalmente la discriminación cultural tan patente en nuestra sociedad - ; la fuerte demanda de servicios y medios en estas lenguas que existen en todo el país, incluida Lima. También se transparenta lo intenso de la discriminación que lleva a negar la propia lengua, y que a veces es erróneamente interpretada como que los quechuahablantes ya no quieren hablar quechua porque quieren "integrarse" o "modernizarse". Falso, pues los quechuahablantes están desde hace muchísimo tiempo integrados a una sociedad que durante la mayor parte de su existencia los ha explotado de muchas diferentes maneras. No es que no estén integrados, el problema es como están integrados. Y el rollo sobre "modernizarse" simplemente demuestra ignorancia y la utlizacion de esta palabreja para legitimar las jerarquías establecidas.
Hay que subrayar que los quechuahablantes que no quieren hablar quechua hacen esto básicamente porque cuando lo hablan son brutalmente maltratados. Y los niveles mas altos de este maltrato me parece que se dan sobretodo en Lima.

Solo hay que leer los siguientes fragmentos para ilustrar los puntos que acabo de mencionar:

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Una vez tuve la oportunidad de trabajar como profesor en el campo. Recuerdo que vi a un comunero acercarse quejándose de dolor de cabeza y el médico le contestó, molesto, 'qué habrás comido, pues. Cochino'. Y le dio una pastilla para el estómago. Le dijimos al doctor que le estaba pidiendo algo para la cabeza. Y él dijo: 'Es que estos cholos no saben hablar'. Eso dolió. "

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me invitaron a participar en la ONG Educa, donde desarrollé el programa de alfabetización bilingüe. Algo que me sorprendió fue que en Lima, donde supuestamente no pasa nada con el quechua, el programa fue un boom. Hicimos incluso radio en quechua, en radio Cantogrande, y tuvo mucha aceptación."

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Al día tenemos, por cada operador -somos 30-, entre 140 y 200 llamadas. Al comienzo había curiosidad. Nos llamaban para molestar. Para mí era una experiencia nueva. La primera vez recuerdo que alguien me llamó y me gritó '¡serrano de miércoles! Háblame en castellano'. Yo le insistía contestando en quechua. "

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Al inicio se les sentía el dejo andino, pero se resistían a hablar en su lengua. Les decíamos '¿podemos hablar en quechua?'. En son de broma, les decíamos que el quechua suena dulce. Algunos contestaban 'pero yo ya me he olvidado'. Uno sigue hablando en quechua y hasta se sueltan y ya se ríen. "

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Una vez llamó un señor al que le habían robado su celular. Nos decía que, como hablaba quechua, no lo habían atendido en las tiendas y que necesitaba recuperar su número porque su hijo vivía en el extranjero. Nosotros ayudamos con la gestión, se sintió agradecido y me preguntó "¿hermanito, dónde te encuentro? Te tengo una gallinita preparada". No, señor. Yo trabajo en Lima. Otras personas nos han contado llorando de problemas que no resolvían porque no las entendían en las agencias. "

Es urgente fomentar la creacion de esferas publicas, que ya existen pero que en muchos casos son fragmentarias, ninguneadas ymarginadas, en idiomas indígenas si realmente queremos una sociedad menos discriminatoria y violenta, y mas democrática y tolerante. Y en esto son cruciales políticas publicas.

Aquí la entrevista completa