sábado, 3 de mayo de 2008

Sobre la Creatividad Peruana

Grameen me ha dado fe, una fe inquebrantable en la creatividad de los seres humanos. Esto me lleva a creer que los seres humanos no nacen para sufrir la desdicha del hambre y la pobreza. Sufren ahora, y sufrieron en el pasado porque ignoramos al tema.

Muhammad Yunus

(Bangladesh, 1940)

Premio Nobel de la Paz 2006 y fundador del Banco Graneen que da micro-créditos bajo la única garantía de ser pobre.

Hace ya un par de años que venimos siendo testigos de una celebración acrítica de la “creatividad peruana”. Y es que hoy caminando por la ciudad vi otro de esos avisos de Inca Kola con el asunto de la creatividad. Ya estoy cansado de eso, y es que la celebración de la “creatividad peruana” no es más que un recurso de marketing que apela a un nacionalismo barato.


No es casualidad que la “creatividad” sea celebrada de forma muy similar en muchos países pobres. Y es que los pobres tienen que ver como es que llenan la olla de una forma u otra. Y el exprimirse el ceso y atrapar cualquier oportunidad que se presente –no siempre honrada, saludable o “formal”- para poder conseguir algo con que dar de comer a los críos, no es para nada una exclusividad peruana.

La celebración de la “creatividad peruana”, bajo un aparente discurso –yo diría falaz - de fortalecimiento de una autoestima “nacional” vende la idea que para salir de la pobreza solo hay que “ser creativo” y esconde que muchísimos pobres, peruanos o no, podrían ser calificados como extraordinariamente creativos pero eso no les ha permitido salir de la pobreza.

Y es que mucho de lo que los comerciales de Inca Kola celebran como “creatividad peruana” consisten en productos culturales desarrollados por sectores brutalmente empobrecidos y subalternos de nuestra sociedad. Por el ejemplo, el cajón y los demás instrumentos de la música afroperuana – como la quijada de burro – han sido resultados de cómo personas esclavizadas hicieron música con lo que tenían a la mano. Lo mismo puede decirse de la comida criolla, desarrollada por gente empobrecida que tenia que echar mano a intestinos y demás entrañas despreciadas por los patrones.


En fin. El punto es que esta sola celebración de la "creatividad peruana", infundida en el mismo tono ‘positivo’ del discurso oficial y de los grupos económicos – esto de que al Perú le va tan bien y que maravilla que crecen tanto nuestros índices macroeconómicos - es básicamente un anestésico, una zanahoria delante del burro y no otra cosa. Esta celebración es pariente de ese otro celebrado - y criticado - comercial en el que se nos dice a los peruanos que lo único que tenemos que hacer para salir de la pobreza es no ser vagos, "despertar" y “ponernos las pilas”.


Mientras no hayan políticas públicas que den herramientas mínimas a los pobres para poder tener oportunidades reales su creatividad y sus ‘pilas’ les servirán de poco. Necesitamos, por ejemplo, una verdadera política de fomento del microcrédito. Los que han trabajado en microcréditos en zonas rurales saben por experiencia propia que la tasa de retorno es claramente mayor a la del sistema financiero comercial. Eso no lo necesitábamos aprender de la experiencia de Yunus en Bangladesh. Sin embargo, no parece haber un esfuerzo real desde el estado para hacer un “cambio responsable”. Es obvio que con los programas Juntos y con Crecer, que son básicamente programas asistencialistas, no estamos en camino a solucionar el asunto de la pobreza. Y es que, tal como dice Yunus, la lucha contra la pobreza debería ser la prioridad fundamental no solo del estado sino de todos, pues esta no solo destruye a las personas sino que es obvia enemiga de la paz social:

"La pobreza es la negación de todos los derechos humanos fundamentales. No ha sido creada por los pobres, sino por un sistema que lo suscitó y le dio cabida. […] No se debe someter a las personas sin recursos a la miseria. Eso no sería propio de una sociedad civilizada. […] Las frustraciones, la hostilidad y la ira generadas por la pobreza más abyecta, no pueden sostener la paz en ninguna sociedad".

PD: Habría que decir también que desde que Inca Kola fue comprada por CocaCola, el recurso al nacionalismo barato en sus comerciales se ha agudizado notablemente. Poco tiempo después de que Coca Cola hizo la compra, IncaKola incluyo el mapa del Perú dentro de su logotipo. Esto creo que no era necesario pero obviamente no es algo gratuito. Obedece a una estrategia de marketing para mantener e incrementar sus consumidores... y de verdadero y sano nacionalismo tiene bien poco.