domingo, 26 de abril de 2009

¿Qué nos deja el debate Supa/Mariátegui?

Apuntes sobre cuestiones de discriminación

Debemos capacitarnos y concientizarnos hasta llegar a un nivel donde no hay ninguna vergüenza por nuestro origen, por más que nos estén marginando o se estén burlando. En cargos como la alcaldía o, peor todavía sería en el congreso, nosotros, como indígenas, estamos expuestos a todos los menosprecios de la sociedad dominante y si, en esta situación, el dirigente se encuentra solo y sin el respaldo de su gente, se puede transformar fácilmente, deja su vestimenta, su idioma y trata de comportarse como exigen ellos.

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Tenemos mucha necesidad de líderes indígenas en general y líderes mujeres en especial, quienes sin renunciar a su identidad sepan moverse en el mundo moderno urbano para defender los derechos de su pueblo hacia afuera... Hay que ensenar a los urbanos que nos respeten, no sólo cuando nos ponemos con ropa moderna o mestiza. Tienen que respetarnos tal como somos, con nuestra ropa, nuestras ojotas, nuestro idioma y nuestras trenzas.

p 158

De: Los hilos de mi vida.
El testimonio de Hilaria Supa Huaman, una campesina quechua.
Willkamayu Editores, 2001.

Se ha escrito mucho a raíz de la publicación de Correo (aquí y aquí) respecto a la "calidad" del castellano escrito de la congresista Hilaria Supa. Aquí solo quiero anotar algunas ideas que surgen a raíz de todo este asunto y que también me han estado dando vueltas en la cabeza a partir del debate sobre el racismo que estuvo presente en los blogs a partir del libro de Jorge Bruce.
  • Una cosa que aparece con una claridad diáfana es lo central que es en nuestras ideologías de jerarquización social la "educación formal" como criterio de legitimación de las jerarquias sociales. Esta "educación formal" supone claramente una educación en castellano, y además una imposición no sólo del castellano sino de su dialecto "estándar", esto es, del que imponen las élites económicas y culturales. No sólo hablar quechua o asháninka son socialmente asumidos como indicadores de ignorancia, sino también hablar y escribir castellano en cualquier dialecto que se distancie del dialecto dominante.
  • Lo anterior no es un punto nuevo. Ya otros han mencionado cómo "la educación formal produce jerarquías que son vistas como legítimas" en las ideologías peruanas (y no solo ellas). El trabajo que nos ayuda a entender mejor esto es quizás el de Marisol de la Cadena. Sorprende que en los debates de racismo que se sucedieron, en parte a raíz de la publicación del libro de Jorge Bruce, el trabajo de Marisol de la Cadena haya sido tan ignorado. Creo que esto muestra el carácter marcadamente centralista y limeno de ese debate. Estando el análisis de Marisol de la Cadena ubicado geográficamente en el Cusco, parece que quienes trabajan en el tema en Lima asumen que Cusco es tan tan lejano no solo geográficamente sino culturalmente que tomar en cuenta el trabajo de De la Cadena no tendría sentido. Más aún si este debate es ubicado geográficamente en la ciudad de Lima.
  • Esto lleva al asunto de la diversidad de ideologías de diferenciación social (o, más fácil, la diversidad cómo discriminamos los peruanos). Y claro, alguien me puede decir que el texto de Marisol de la Cadena sirve para entender al Cusco pero no a Lima. Y obviamente esta atingencia tiene algo de razón. Aquí va una segunda crítica a todo ese debate. Me parece que todos tienden a asumir que en Lima todos discriminan de acuerdo a los mismos criterios, es decir, que hay una homogeneidad cultural en las ideologias sobre las que descansa la discriminación en Lima. Esto me parece que es un error.
  • Este error es en parte producto del uso inconsistente y poco crítico de la palabra "racismo". No digo que no sea útil. El término ha sido muy útil en el proceso reciente de poner estos temas en el debate público, algo a lo que nos hemos resistido por muchísimo tiempo. Tampoco niego que hay formas de usar adecuadamente la palabra "racismo" para referirse a formas de discriminación presentes en la sociedad peruana. Pero creo que el problema con este término es que - más allá de la teoría que se ha escrito para desencializarlo de su versión anglosajona - tiende a ser entendido y concebido a través de cuestiones fenotípicas y biológicas, esto es, tiende a estar enmarcado en ideologias de racismo anglosajón. (En gran medida el trabajo de Marisol de la Cadena es el intento más serio que conozco de mostrar cómo nuestros racismos son una cosa bastante diferente y no están anclados fundamentalmente en el fenotipo ni en ideas que pretenden argumentos biológicos).
  • Me parece que en la ciudad de Lima (como en muchos otros espacios sociales complejos y estratificados de la sociedad peruana) coexisten diferentes ideologias de diferenciación social y diferentes formas de jerarquizar a la gente y ver esas jerarquías como legítimas. Por ejemplo, una cosa es la ideologia que está presente en algunas clases altas de Lima, otra la presente en los intelectuales de izquierda, otra aquella que se da en la combi, y otra distinta la ideologia sobre la que se sustenta la discriminación dentro de, digamos, Villa El Salvador, entre quienes recién llegan de la sierra y quienes ya han nacido en Lima. Hay varios espacios de Lima para los cuales el trabajo de Marisol de la Cadena es sumamente pertinente, pero claro, para ver eso primero hay que leerlo. Creo que en parte el presupuesto tácito que existe una sola ideología de discriminación en Lima ha sido una de las causas (que además ha permanecido ignorada por tirios y troyanos) del debate entre Jorge Bruce y Martín Tanaka.
  • Si bien hay diferentes formas de discriminar, estas estan articuladas por algunas ideas centrales, ejes, o como diría Laclau y Mouffe, nodos ideológicos. Precisamente una de estas ideas centrales es la que mencione arriba: "la educacion formal produce jerarquías legítimas". Esta idea me parece que atraviesa la gran mayoria de estratos sociales en el país. Esta idea está a la base del increible esfuerzo que hacen muchísimas familias campesinas para que sus hijos (varones) lleguen a ser "profesionales". Esa idea está en la cabeza de Martha Hildebrant cuando le dijo a Maria Sumire y a Hilaria Supa, que ellas no estaban a su misno nivel de "gran lingüista" y que debían reconocer "cual era su lugar". Es obvio que esa idea también esta en la cabeza de Aldo Mariategui, de Antero Flores Araoz, de Jaime Bayly, etc. Esa idea esta expresada en la propaganda del programa de alfabetización del gobierno, con innumerables pintas en muchas zonas rurales donde se asegura que "el Perú avanza" con una alfabetización que no toma para nada en cuenta la lengua materna de los alfabetizados.
  • Volviendo al debate ocasionado por Correo tenemos también varias cosas interesantes. Como una de las citas de Supa que introduzco al inicio de estas lineas expresa claramente, el rol de los líderes indígenas que defienden cosas tan básicas como la lengua materna es un rol sumamente difícil y sacrificado. Debemos estar muy contentos y agradecidos que exista gente como Hilaria Supa y obviamente a los cambios que se vienen dando en ciertos sectores de la sociedad que hacen posible que personas como ella lleguen al congreso. Gracias al revuelo que ha causado la publicación de Correo muchos han podido conocer lo difícil de la vida de Hilaria Supa. Pero, como ella lo dice en la introduccion de su libro, "la historia de mi infancia y juventud es la historia de muchas mujeres indigenas de mi tierra". Vidas tan dramáticas como la de Hilaria no son una excepción sino una norma para sectores empobrecidos de comunidades rurales indígenas. Sin embargo la política oficial, sus intituciones "democráticas" han ignorado este drama cotidiano sistemáticamente. (Y lo siguen haciendo, preguntemonos sino por qué el escandaloso asunto de las esterilizaciones forzadas no tiene espacio en la esfera pública y a nadie se le ha condenado por esto). Es pues una presencia urgente y necesaria en espacios como el Congreso de la República. Su sóla presencia, sus trenzas, su castellano, su quechua, sus notas, son potentes formas de mostrar que el Perú necesita urgentemente tomar seriamente el drama cotidiano de millones de peruanos a los cuales se les niega cotidianamente derechos fundamentales, cosas tan básicas como que el Estado que los dice representar se comunique con ellos en su lengua materna.
  • Es esta presencia en el Congreso la que permite visibilizar en toda su crudeza nuestras ideologias de discriminación y cuanto sufrimiento estas causan. Es gracias a la presencia de Hilaria Supa en el Congreso que tenemos la manifestación abierta de nuestra discriminación a través de gente como Aldo Mariátegui. Es su presencia la que hace que Martha Hildebrant nuestre tan descarnadamente su desprecio y que hace también que gente como los lingüístas de la PUCP se sientan en la obligación de poner ciertos puntos sobre ciertas ies. Es gracias a la presencia de Hilaria Supa en el Congreso que también nos damos cuenta de que hay una preocupación amplia sobre estos problemas que viene emergiendo en ciertos sectores de nuestra sociedad. Un claro indicador de esto son las múltiples muestras de indignación y repudio de lo sostenido por Mariátegui y de respaldo a Supa emitidos por actores disímiles de nuestra sociedad. También, claro, nos muestra quienes guardan silencios y para quienes este asunto carece de importancia. Basta ver que diarios han cubierto la noticia y cómo lo han hecho.
  • Un ejercicio interesante, y que tengo algo de pereza y poco tiempo de hacer, es leer entre lineas los presupuestos sobre los que se construye la indignación ante lo dicho por Mariátegui. El conjunto de esos textos es una fuente rica de exploración de nuestras ideologías. Muchos de estos escritos ponen el grito en el cielo porque no se puede exigir a una mujer quechuahablante que nunca ha ido al colegio que escriba un correcto castellano. Me parece que se asume que el problema sólo es el acceso a la escuela y la discriminación de género, y allí se queda la cosa. Si se ve bien, mucha de esta indignación no reta el presupuesto que la educación formal (en castellano) construye jerarquías legítimas. Algunas voces han visto paternalismo en el cúmulo de defensas de Supa y esta acusación también esta prenada del mismo presupuesto.
  • Es obvio pues que necesitamos urgentemente la presencia de más personas como Hilaria Supa en el Congreso de la República y en otros cargos públicos. Esto es fundamental para nuestra sociedad. Es obvio también que esta presencia será mayor conforme vayan pasando los años y que sus rostros, sus trenzas, sus lenguas y sus agendas han entrado en la política nacional y en la esfera pública para quedarse, y desde allí exigir y trabajar para que la escandalosa realidad cotidiana que vivimos cambie para bien.
Para un rollo sencillo de por qué las notas de Hilaria Supa no siguen las normas del castellano "estándar" recomiendo un pequeño post que hice hace ya un buen tiempo. Si bien este post es sobre el fenómeno sonoro aplica también para la escritura de Supa y ayuda a entender por qué ella como autodidacta escribe así: "De la rePoBleca si Discotio lasituasion de Brai".

Hay muchos textos valiosos que se han escrito sobre este asunto. Aquí

recomiendo algunos pocos (por si alguien aun no los ha leído):

La lengua es lo que queda
Me tiemblan mis labios
La respuesta de Hilaria Supa
Así funciona el racismo

Aquí un post que escribí hace un buen tiempo sobre uno de los capítulos de Mestizos Indígenas de Marisol de la Cadena.