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lunes, 8 de septiembre de 2008

"Las Élites Cusqueñas"

He aquí, por fin, la prueba irrefutable que las familias de las que desciendo nunca fueron hacendadas. Esto pues desmiente meridianamente las retorcidas historias sobre mi y mis poco adinerados ascendientes que, entre chelas, me adjudicaban mis borrachosos pares estudiantes de antropología de la PUCP. El "caaaalla hacendado" utilizado vilmente para desautorizar mis comentarios ya no podra ser usado sin poner en evidencia simple ignorancia o malintencionada mala leche!
Bromas aparte, acaba de salir "Las Élites Cusqueñas" de Jose Tamayo Herrera y Eduardo Zegarra Balcazar bajo el sello del INC Cusco. Se trata de un libro de mas de 400 paginas en las que los autores conversan sobre sus conocimientos elefantiasicos de las familias de la élite cusqueña en el s XX. Se pasa revista a los grandes latifundistas, a aquellas familias hacendadas que perdieron su fortuna mucho antes de la Reforma Agraria, a la burguesía agraria y urbana, a los extranjeros que se afincaron he hicieron fortuna en Cusco, etc.
Es un libro importante en la medida que brinda un mapeo de estas élites y ademas brinda también una herramienta para el análisis de ciertas mentalidades, entre ellas por ejemplo la visión de intelectuales cusqueños ya bien maduros y de cierta extracción social - me refiero a los autores - sobre a la élite y sociedad cusqueña.
Su lectura no es necesariamente fácil pues es una extensa recopilación de chismes - en un sentido amplio del término - sobre estas familias, no es sistemática, y no se encuentra articulada por un aparato conceptual explicito. Si bien hay momentos del texto donde se menciona a algunos teóricos de la historia y se dialoga con algunos autores que han escrito sobre Cusco - como Marisol de la Cadena por ejemplo - en general el texto carece de un análisis explicito de lo que ha venido pasando con las élites en el Cusco (Me refiero a algo comparable con lo que hace Alejandro Diez en su relativamente reciente libro sobre élites en Puno y Ayacucho, libro que se puede bajar de la red).
Sin embargo, tal como esta el libro es valioso pues para muchos que nos interesamos en la historia del Cusco y de sus posibilidades seria muy difícil poder reunir la infinidad de datos que en este libro se consignan. Este es pues un nuevo aporte a la documentación histórica del Cusco que es bienvenido y agradecido.

ACTUALIZACION:

Hay algo interesante que ha pasado con este libro. Parece que los cusqueños (o mejo dicho, algunos cusqueños) andan muy ansiosos por conseguirlo y leerlo. Ya me lo habían mencionado en los comentarios. Pero esto siguió. Esto fue claro por la cantidad de hits que tiene este post, ciertamente algo inusual para este humilde blog. Luego esto fue reafirmado por comentarios de amigos de distintas procedencias. Parece que hay una ansiedad en cierto sector de cusqueños en "encontrarse" entre las élites. Lo explicaba un poco porque como no hay élites claras ahora y las élites antiguas de señorones hacendados se ha difuminado. Y pensando un poco, a riesgo de equivocarme, me atrevo a pensar que si uno pretende ser de la antigua élite cusqueña no hay casi otra opción que reclamar con orgullo ser descendiente de algún hacendado... Pero, me pregunto yo, por qué tanta gente habría que estar tan ansiosa por verificar que el abuelo o el tío segundo fue un hacendado que ahora debe andar condenado devorando humanos y tratando una y otra vez de llegar a la punta del Ausangate para pagar por todos los abusos cometidos con los runas cuyo trabajo gratuito le permitía tener las comilonas que se daban con la "gente decente" que invitaban a su casa hacienda? Creo que el ser descendientes de hacendados no hace más ni menos a nadie, pues total uno no tiene la culpa ni el mérito de lo que sus ancestros hicieron. Pero otra cosa bien distinta es, a estas alturas, enorgullecerse de eso!
Bueno, hay que anotar también que los autores del libro son poco críticos con los lados oscuros de estas élites y hasta cierto punto sus chismes tienen pues cierta frivolidad rancia.

Ver también aquí.

Fotos de Martín Chambi.

domingo, 7 de septiembre de 2008

"Asesinato en la Gran Ciudad del Cuzco" y la textura social contemporánea

"…los cuzqueños, en la misma medida en que se arrodillaban ante quien estaba por encima de ellos y hasta le lamían las botas, eran implacables y extremadamente despectivos con el que estaba debajo y con mayor razón con el caído, como si esto último les compensara por su injustificada falta de dignidad y de orgullo." (p. 117)

Esta novela de Luis Nieto Degregori nos presenta un Cusco de inicios del s XVIII a través de truculentos episodios protagonizados por los marqueses de Valleumbroso y articuladas a través de las tribulaciones de un hijo natural de Diego de Esquivel y Navia. Usando fuentes del Archivo de Indias, Luis Nieto nos presenta noveladamente el paisaje del poder en una ciudad que entonces tenía más población que Los Reyes.
Este libro gira alrededor de la élite cusqueña del s XVIII. En sus páginas desfilan marqueses, corregidores, arzobispos y poderosos comerciantes. También encontramos, mestizos artesanos y subversivos –como el Cartolín --, mulatos malhechores, criollos empobrecidos. Sin embargo los indígenas, mencionados como una población importante de la ciudad, no son protagonistas, aparecen como masa, como marco, y por buenos trechos desaparecen totalmente del escenario. ¿Qué pasaba con los habitantes indígenas de la ciudad en el siglo que tuvo la mayor cantidad de sublevaciones indígenas, la más grande aquella de 1780? ¿Cómo se articulaban las élites indígenas los caciques de relativo éxito en este complicado ajedrez del poder? Claro, estas preguntas van dirigidas más a un historiador que a un literato, y es claramente un análisis intelectual antes que estético del producto literario de Nieto, y las libertades que este le brinda. Es muy probable que la ausencia de indígenas en el texto se deba también a su ausencia en las fuentes históricas utilizadas. Este es un buen ejemplo de cómo el poder moldea los archivos históricos y la memoria subrayando la actuación de ciertos actores e ignorando a otros.
La novela nos presenta un mundo en el cual el autoritarismo, la corrupción, la manipulación, y el clientelismo son la moneda corriente. Un mundo en el cual los poderosos son implacables, inmisericordes e inescrupulosos, al tiempo que las infidencias, las apariencias y las negociaciones poco santas son esenciales en hilvanar estrategias y asestar puñaladas políticas. Este escenario esta articulado por la tensión constante entre peninsulares – "guampos" - y criollos cusqueños por el control de la ciudad y el espacio rural, el control de las instituciones y el consiguiente provecho económico que de ellas se podía obtener.
Un populacho mestizo aparece siempre en oposición a los peninsulares, mientras que los criollos cusqueños, de los cuales los Valleumbroso son los lideres por excelencia. Estos protegen y encubren a sus clientes mestizos menos poderosos, pero tambien los usan y traicionan cuando más les conviene. En esta tensión entre mestizos y criollos cusqueños, algunos – como José Tamayo - han querido ver el nacimiento de una identidad cusqueña citadina que sería germen de un futuro sentimiento regional expresado en el s XX por el indigenismo cusqueño. Allí ya esta la oposición a Lima, los intentos de las elites de mostrarse como herederos de los incas y el uso del quechua como una reivindicación cultural.
En el texto de Lucho vislumbramos ya algunas expresiones de un orgullo cusqueño que puede ser no solo intransigente, desdeñoso y suspicaz de lo externo, en especial de lo limeño. Los cusqueños estamos predispuestos, al menos en el discurso, a cortarle la cabeza a cualquier limeño o foráneo que en nuestro criterio no guarde las formas mínimas de respeto para con nuestra ciudad y sus piedras sagradas.
Escribir el equivalente de Asesinato en la Gran Ciudad del Cuzco para el presente sería una tarea complicadísima. Mientras en el siglo XVIII estaba más o menos claro quienes eran los señores de la ciudad, hoy la respuesta es mucho más ambigua. ¿Quienes son las élites urbanas? Los poderosos de hace unas décadas no lo son más. Actualmente tenemos muchos espacios sociales paralelos, sobrepuestos, unos más poderosos que otros, pero que conviven en muchos casos sin mayor interacción entre ellos. Quizás una versión contemporánea tendría que tener como personajes a las corporaciones turísticas foráneas (con solo representantes presentes aquí), a los empresarios turísticos locales y a las autoridades estatales. Esto no parece muy diferente a lo que pasada en el s XVIII. Pero hay actualmente otros actores cruciales. Dentro de las instituciones estatales tenemos la gravitación del INC. Tampoco se puede ignorar el poder de los medios de comunicación, y de algunos gremios y sindicatos, así como la autoridad que tienen los intelectuales. Tenemos también, aunque quizás en un papel secundario o circunstancial en la trama, a un sector empresarial nuevo de orígenes rurales dedicado al comercio y transporte. Su poder es evidente por ejemplo en la suntuosidad de los cargos patronales que florecen por toda la ciudad. Pero aparte de esta complejidad social contemporánea, la mayoría de los aspectos presentes en el juego de poder de la novela de Lucho Nieto siguen presentes. Por un lado la tensión entre cusqueños y foráneos que dependiendo del poder y la habilidad de ciertos actores puede ser canalizada de muchas distintas maneras. Por otro lado también están presentes el clientelismo, la manipulación, corruptores y corruptos, y un profundo autoritarismo impregnado hasta en las más simples y cotidianas interacciones sociales. Lamentablemente, tal como en la novela comentada sucede, actualmente también los quechuas empobrecidos parecen irrelevantes en las ecuaciones del poder. ¿No será que los indígenas están ausentes en la novela como reflejo del presente antes que como reflejo del s XVIII? Al final de cuentas y más allá de su posición subordinada, en la primera mitad del s XVIII existía una nobleza indígena hasta cierto punto acomodada y con un lugar claro en el aparato estatal, una legislación especial que les aseguraba ciertos derechos y legitimaba sus instituciones y un lugar indispensables en la economía colonial. Podría sonar a herejía pero me parece que los indigenas la pasaban mejor es esa época que ahora.
Mas allá de ser una excelente introducción al Cusco de la primera mitad del s XVIII, esta novela de Lucho Nieto es a la vez una excursión en las miserias del poder, una exploración en las relaciones encontradas entre hijos y padres, y una novela policial compleja y fascinante.



Foto de aquí.