domingo, 7 de septiembre de 2008

Recalentado: La Via Oficial y las salidas del laberinto


Publicado en: Forma 8, 3 de julio de 2007


Nuevamente el Convento de Santo Domingo-Qorikancha nos brinda una excelente exposición temporal. Se trata esta vez de la instalación Vía Oficial. Coincidiendo con la escandalosa elección de los magistrados del Tribunal Constitucional nos encontramos con una propuesta que nos enrostra la precariedad de nuestras instituciones públicas, y la omnipresencia y cotidianeidad de la corrupción. Debemos a Rolf Bertschat esta notable oportunidad de reírnos de nuestras instituciones y de nuestros burócratas, frente a los cuales quién no ha sufrido injustamente trámites interminables e inconducentes, solicitudes de coimas y arreglos oscuros, autoridades pomposas, pretensiosas y prepotentes, o la veladas amenazas de sanción a aquellos que no se ajustan a los pareceres de los poderosos. Bertschat pone el dedo en llagas que por lo comunes que son nos inducen peligrosamente a aceptarlas como ‘normales’, y esto desde ya merece nuestro reconocimiento y gratitud.
Esta instalación además sugiere que estos problemas no son ajenos a nosotros. Esto particularmente en la oficina de coimas y en la de la autoridad. En ellas el visitante tiene la opción de ocupar el lugar del funcionario público corrupto, de sentarse real o imaginariamente en esos escritorios. Sentados en la oficina de coimas quizás podríamos imaginarnos luchando contra esta institución, podríamos ser ejemplares funcionarios que devuelven dineros mal habidos o por lo menos negándonos a aceptarlos. Sin embargo, este potencial se queda a medio camino en el pretensioso sillón de la autoridad. En el no tenemos otra opción que hacer nuestros los diplomas de corrupción que adornan sus paredes.
Un aspecto silencioso de la exposición es que al visitarla se nos invita, y nosotros aceptamos gustosos, a ocupar el papel de víctimas de estas taras. Allí frente a estas oficinas somos impotentes y pasivos de prácticas que encontramos ajenas a nosotros. De esta forma la crítica que formula Bertschat de algún modo nos propone que la corrupción en nuestras instituciones públicas es un problema en el cual nosotros como ciudadanos tenemos exclusivamente el papel de víctimas. Esto es peligroso, pues nos seduce con la ficción de que no somos responsables de los males de nuestra sociedad. El visitante termina sintiéndose libre de pecado, excepto quizás de aquellos que secretamente guarda.
Nuestras instituciones públicas, y nuestra sociedad en general, están innegablemente plagadas de corruptos. Para que esto suceda sin embargo es necesario también que existan corruptores. De este modo, todos los ciudadanos que no tomamos una actitud decidida y cotidiana de lucha contra la corrupción somos cómplices de ésta. Haciéndonos de la vista gorda, siendo indiferentes, no reclamando, también somos responsables. Decir que todos somos responsables no quiere decir que todos lo seamos en la misma medida. Una cosa es ser indiferente ante un abuso, otra coimear con cinco soles para ‘su gaseosa pe jefe’ y aun otra es recibir abultados fajos de dólares en la oficina de Montesinos para desinformar a la ciudadanía a través de un canal de televisión. Estas acciones son distintas y tienen distintos grados de responsabilidad, pero no hay duda que las tres son condenables.
Esta victimización del visitante está atenuada por la frase que se encuentra inscrita en el texto de la instalación, que también forma un laberinto y toma algo de esfuerzo encontrarla: ‘Un laberinto se convierte en un verdadero laberinto sólo cuando uno pierde la orientación.’ Esta frase supone el esfuerzo de los visitantes de encontrar la salida, de no sucumbir a la confusión, de participar activamente en confrontar estos problemas.
La instalación es un laberinto que tiene salida. Pero quizás también podríamos pensar que un laberinto no es un laberinto verdadero si no tiene salida. Curiosamente la salida de la instalación supone encontrar un camino a través del cual uno puede evitar toparse con las siniestras oficinas de "la Vía Oficial." Esta es, supongo, una solución formal a la distribución espacial de la instalación, aunque también podría ser leída como el arte de atravesar por esta vida encontrando caminos alternativos a los oficiales. Esta es quizás la salida que la mayoría de los peruanos tomamos cotidianamente, la informal. Lamentablemente, en la vida real el camino fuera de la vía oficial implica, en la gran mayoría de las veces, también la corrupción. Pensemos en las coimas que tiene que pagar una esforzada contrabandista.
Y es que teóricamente la vía oficial está libre de corrupción, pero en la práctica, tal como lo subraya Bertschat, son sus agentes los que nos imponen la arbitrariedad y el abuso. La vía no oficial, que también estoy llamado la vía informal, supone siempre toparse con las instituciones del Estado, que está mucho mas presente de lo normalmente se asume cuando se habla de la ‘ausencia del Estado’. Esta vía informal, la de la criollada, la coima, la compadrería, es hermana siamesa de la vía oficial y en su florecimiento todos somos cómplices. Las salidas del laberinto que hemos ido construyendo se han hecho a través de las instituciones públicas, moldeándolas grotescamente con múltiples vías (in)formales, unas más corruptas que otras, unas menos poderosas y más frágiles, otras más abusivas y prepotentes. Pero después de todo, todos somos responsables de la extrema deformidad de este edificio.

Centenario del nacimiento de Rosa A. Rivero Ricalde (1907-2007)


En: El Diario del Cusco, 10 de abril de 2007, pag 8.

La política.

En 1926, cuando Rosa Augusta Rivero Ricalde tenía 19 años y era estudiante universitaria, fundó la Juventud Femenina Universitaria con las otras 10 estudiantes mujeres que en ese entonces estudiaban en San Antonio Abad. Ellas publicaron la revista Albores, que es la primera revista hecha por mujeres y con un discurso en pro de la igualdad de derechos entre mujeres y varones.
Paralelamente fue miembro del grupo El Ande que en 1927 edita la revista Kuntur. Esta revista solamente tuvo dos números pues sus redactores fueron perseguidos por sus ideas políticas en los últimos años del Oncenio de Leguía. El Ande fue crucial en la huelga universitaria de 1927 a raíz de la cual el régimen de Leguía clausuró la universidad por cuatro años. El núcleo de grupo El Ande deviene en la primera célula comunista en el Perú fundadora del Partido Comunista Peruano en 1929. Mariátegui y su entorno habían fundado en 1928 en Lima el Partido Socialista que sólo en 1930 cambiaria su nombre por el de Partido Comunista Peruano.
Debido a sus ideas políticas Rosa Augusta Rivero Ricalde junto con Concepción Ramos y Sofía Luna Coello fueron encarceladas en 1932 por la dictadura de Sánchez Cerro. Permanecen tres meses detenidas en la Cárcel de Belén en el Cusco, y luego seis meses en la Cárcel de Santo Tomás en Lima. Fueron liberadas debido a la creciente presión generada por su decisión de emprender una huelga de hambre. Esta fue la primera huelga de hambre realizada por presas políticas en la historia del país.

La mujer comprometida con su deber ciudadano.

Siendo aun universitaria e influida por uno de sus catedráticos, Rosa A. Rivero emprende una campana por activar en el Cusco el Patronato Privado de Menores. Esta era una institución contemplada en el Código Penal que tenía como fin el velar por el menor en situación de desamparo moral y material, así como de aquellos que habían incurrido en ilícitos penales. Sin embargo lo escrito en el Código no estaba plasmado en la realidad. Rosa Rivero se propuso sensibilizar a la población para construir esta institución. A través de un largo proceso consiguió interesar a autoridades y personalidades importantes. En 1938 logró cristalizar la fundación del Patronato Privado de Menores así como la donación de distintos terrenos con el fin de construir un albergue para menores. Los terrenos de Qenqoro que fueron obtenidos para este fin fueron sin embargo destinados por las autoridades para la constricción de un penal. A través de otra donación de terreno se pudo construir con fondos públicos de lo que hoy ha venido a ser llamado Hogar de Menores de Marcavalle. El Patronato Privado de Menores fue disuelto en el gobierno de Velasco cuando el Estado tomó control de la institución.

La profesional.

Rosa Augusta Rivero Ricalde fue la primera mujer abogada en el Cusco. Se graduó en 1940 y empezó a ejercer su profesión como litigante. En 1942 fue nombrada Secretaria de Cámara de la recientemente constituida Corte Superior de Apurímac. Sin embargo un vocal solicitó la revisión de este nombramiento a la Corte Suprema, la que lo anuló argumentando que las mujeres carecían de derecho de ciudadanía. Esta misma razón fue usada para rechazar en 1947 su nombramiento como Juez de Primera Instancia de Chumbivilcas. No obstante la lejanía y la violencia presente en aquella zona, Rosa Rivero estuvo dispuesta a asumir ese cargo por abrir camino a la mujer en la carrera judicial. Lo paradójico de su carrera en el poder judicial es que ella fue nombrada Relatora, Juez de Primera Instancia, Fiscal y Vocal de la Corte Superior pero solamente como suplente. Estas suplencias honorarias, sin goce de haber, demuestran el reconocimiento a su capacidad como profesional pero al mismo tiempo subrayan la negativa de reconocer esto a cabalidad al negársele la titularidad en estos cargos.
A partir de 1949 Rosa Rivero se dedica parcialmente a la docencia universitaria en la Facultad de Ciencias Económicas y Comerciales de la Universidad del Cusco. En 1957 asume esta actividad a tiempo completo.

La poetisa

Displicencia

La furia del rayo bordeó
con tijeretazos de luz
a las nubes neuróticas
y lagrimones de rabia
se estrellaron rebotando
en los charcos callejeros
mientras el ímpetu loco
de exterminar displicencias
se dislocaba
en las cabezas filudas
de los postes.

1930

Niñera

Niñera de tristezas
dales de beber tu leche de arrullos
balancea la cuna de estos recuerdos
y cuando dormidos
vete despacito.
Porque solo el alcaloide
de tu presencia
encadena el trote
de las vehemencias.
Despacito,
no les aterres con voz de ausencia
si no aullarán los ruegos
astillando en vano los gritos
en el corazón de piedra
de las distancias.
Cuidadito
sin chirriar el aldabón de las partidas
despacito.

1936

La madre

Haber hecho todo lo anterior en el Cusco de la primera mitad del siglo XX suma ya grandes méritos, pero hay otro aspecto que merece ser mencionado para redondear un esbozo de su persona. Rosa Rivero fue madre soltera y siempre asumió abiertamente esta condición. Y no es que no hubieran madres solteras en esa época, pero ellas eran (y en gran medida siguen siendo) estigmatizadas en nuestra sociedad. Vistas como una deshonra para las familias generalmente sus hijos eran presentados como si los fueran de la hermana o de la madre de la madre. Rosa Rivero tiene el mérito de haber sido una madre soltera que sin negar su condición y a fuerza de su entereza se ganó el respeto como profesional, docente universitaria e intelectual en una sociedad reticente, por decir lo menos, a la actuación pública de la mujer.

En este mes se conmemoran los cien años de su nacimiento y este es sin duda un buen motivo para recordar su trayectoria a quienes la conocen, y para presentarla a aquellas y aquellos que nunca oyeron hablar de ella. A mujeres como ella, aquí y en muchos lugares de nuestro planeta, debemos que nuestra sociedad haya cada vez más democracia e igualdad entre varones y mujeres. Esta es una tarea que nos concierne a todos y en la que a pesar de los avances logrados es obvio que falta muchísimo por hacer.

jueves, 4 de septiembre de 2008

"Puesta en valor”: La investigación arqueológica y el INC

Puesta en valor es una frase que de tanto repetirse, al menos en el Cusco, uno ya termina por no darle importancia. Es usada sobre todo cuando se discute la restauración de algún sitio inca por el personal del INC (tambien ciertamente usada para las restauraciones de templos en general arquitectura colonial).

Pues bien. Para poner en valor un sitio inca lo que el INC hace es primero una excavación a cargo de arqueólogos. Se han ido poniendo en valor muchos sitios inca desde que tengo uso de razón. Lo que yo suponía hace buenos años, como buen antropólogo con mi corazoncito de arqueólogo, es que todas esas excavaciones brindaban nuevos conocimientos sobre la sociedad inca, conocimientos que no eran accesibles a través de la lectura de las crónicas o del trabajo de archivo. Pero hace también buen tiempo me percate que esto no es así. Estas tantas excavaciones no han aportado sustancialmente ningún nuevo conocimiento. ¿Qué es lo que pasa?

Básicamente cuando el INC hace excavaciones para poner en valor un sitio, estas son bastante distintas de lo que se hace cuando los arqueólogos van a excavar para estudiar un sitio. Básicamente se hace una excavación bastante descuidada, con muchos obreros, muy pocos arqueólogos que puedan vigilar que esta pasando. Basta decir que en las excavaciones que se están llevando a cabo actualmente en Saqsaywaman ni siquiera se están usando las zarandas más elementales. Todo indica además que estas excavaciones se llevan a cabo sin tener en la cabeza algún tipo de hipótesis, pregunta, aparato conceptual que se este cuestionando que es lo que este sitio en particular puede ayudarnos a esclarecer sobre el pasado inca. El resultado son informes que tienen un montón de datos sin analizar que a última hora sirven para poco o nada. Estas excavaciones, pues, destruyen evidencia arqueológica invaluable e irrecuperable.

Un problema adicional es que cuando al INC se le ocurre poner en valor un sitio inca, se excava todo el sitio, se barre con todo. Esto es algo que ningún arqueólogo investigador se atrevería a hacer, salvo que el sitio fuera a ser inevitablemente destruido en un futuro cercano (como cuando se hace una represa que va a inundar todo un valle por ejemplo). Esta práctica ética arqueológica se debe a que se deja parte del sitio para que futuros investigadores puedan excavar con otras preguntas en la cabeza, con otras tecnológicas quizás más finas y que se pueda seguir avanzando en el conocimiento de las sociedades pasadas. Bueno, esto el INC no lo hace, simplemente arrasa con todo.

El resultado de las puestas en valor es pues un sitio que se ve espectacular pero que como fuente de conocimiento esta absolutamente destruido. Esta práctica es lo mismo que quemar todas las hojas de todos los libros de una biblioteca antigua para restaurar los lomos y los estantes. Bien chévere se ve la biblioteca, pero todas sus posibilidades de generar conocimiento están absolutamente destruidas.

Mas aun, los sitios inca puestos en valor por el INC generan problemas hasta para el estudio de la arquitectura pues no son pocas las estructuras que se añaden, reconstruyen e inventan de la nada. Un ejemplo reciente y escandaloso son los “muros incas” de la calle Awaqpinta que dan hacia el Kusikancha (lo que era el cuartel del ejercito en Maruri). Todos los que tenemos algo de memoria sabemos que esa callecita era mucho mas ancha y que esos muros que ahora vemos simplemente no existían. (Lo que si sorprende y es digno de admiración es la calidad con que los canteros contemporáneos pueden imitar muros inca…pero si se dan cuenta esos muros tienen piedras de distintos colores provenientes de distintas canteras… algo que los incas no solían hacer). Las puestas en valor del INC son quizás el problema mas grave para el estudio de la arquitectura inca en la región del Cusco.

Es muy lamentable que esto siga sucediendo… y las causas del problema son múltiples. Por un lado esta el problema del INC en si mismo y por otro, me atrevo a decir, la calidad académica que ofrece el programa de arqueología de la UNSAAC (que ahora no tiene perdón para no investigar o mejorar todo el aparato de investigadores y equipos… pues para eso le cae harta plata del gas de Camisea…pero parece que lo usan en construir mas y mas edificios en lugar de preocuparse por mejorar el nivel académico). Y claro, también hay una presión por tener mas y mas atractivos turísticos, lugares espectaculares en los cuales tomar fotos chéveres.

¿Que hace el estado, el INC por conocer mas de nuestro pasado prehispánico? ¿Qué nuevo conocimiento se ha generado sobre esas sociedades desde el Estado? La respuesta es muy poco o casi nada. Es muy triste. Lo que sabemos se lo debemos a algunos testarudos, heroicos y quijotescos arqueólogos nacionales y a investigadores extranjeros.

En este escenario, resulta obvio que iniciativas legislativas como la Ley 29164 (la llamada ley Bruce que ocasiono fuertes protestas en el Cusco), apuntan en esa dirección: La cuestión es poner en valor, cuanto más rápido y barato mejor, los sitios prehispánicos pensando única y exclusivamente en el turismo. Y debe quedar claro que no es que odie el turismo ni nada por el estilo. Es simplemente que se puede mejorar muchísimo la forma de manejar nuestros recursos arqueológicos sin que esto signifique obstruir o bloquear el desarrollo turístico del cual viven no pocos cusqueños y en el futuro ojala muchos mas peruanos.

Foto tomada de aquí.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Debates en antropología: El turno de Barclay frente a Ossio

Recuerdo que en el discurso inaugural del ultimo Congreso Nacional de Investigaciones en Antropología, Carlos Ivan Degregori, entre otras cosas, lamentaba que no se dieran mas debates en la disciplina. Recordaba solamente un par: El que emergió a raíz de los comentarios sobre Gregorio Condori Mamani y que enfrento a Juan Ossio, Jurgen Golte y Henrique Urbano. Este debate se dio en distintos números de la revista La Revista. El segundo era aquel que se dio alrededor del Informe Uchuraccay de MVLL y en el que participaron como expertos los antropologos Juan Ossio, Fernando Fuenzalida y Luis Millones.
Es pues lamentable que en una disciplina como la antropología, en un país culturalmente diverso y tan jerarquizado como el Perú, no se den mas debates.
Gracias al Blog del Morsa nos enteramos con beneplácito de la emergencia de un nuevo debate. La verdad es que no estoy seguro si es que este dará para mucho mas, pues tal como veo las cosas el debate se ha sanjado con un k.o. en prima.
Se trata de la respuesta que Frederica Barclay da a las ideas presentadas por Juan Ossio en una entrevista en Peru21 a raíz de las protestas amazónicas.
No voy a introducir fragmentos de estos textos pues considero que hay que leer completamente ambos. He aquí los links y provecho:

"Los nativos han sido invisibles para el Estado". Entrevista a Juan Ossio por Michael Zarate.


"Un comentario a la entrevista a Juan Ossio". Frederica Barclay.

ACTUALIZACIÓN:

Gracias a Nila Vigil me entero de un nuevo aporte a este debate. Aquí los comentarios de Alberto Chirif en Servindi.

Un lector atento se dara cuenta que en todo este debate se ubica en un lugar privilegiado la "modernidad". Justamente en un post previo pongo la atencion en la centralidad de la narrativas de modernidad como armas políticas.

lunes, 25 de agosto de 2008

Sobre el uso politico de la "modernidad"


En estos días los representantes del gobierno nos han tenido hartos hablando de la modernidad y de como ellos son sus paladines, mientras los agitadores, los indigenas manipulables, los radicales irracionales o las malditas ONG son todititos anti modernos.
Este es un ejemplo claro de como la "modernidad" es utilizada demagógicamente con objetivos políticos poco santos o por lo menos bastante oscuros.
El siguiente es un fragmento de un texto que esta por publicarse y que es pertinente para poner atencion sobre estas narrativas de modernidad que se vienen machacando desde el gobierno y por los medios pro empresariales (que no necesariamente tienen mucho de liberales).

El fragmento ha sido pensado respecto a los discursos sobre la mineria "moderna", pero puede ser aplicado a cualquier narrativa de modernidad.

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Todo sistema simbólico resiste totalización pues funciona en campos de infinitas substituciones que carecen de un centro que las fije y sujete. Siendo finitas las reglas del juego simbólico (las de una gramática por ejemplo), las substituciones posibles no lo son y no hay nada que fije en última instancia lo que se puede decir y lo que ello significa (Derrida, 1978: 289). Justamente por eso es necesaria una fijación parcial de significado. Así, todo discurso se constituye como un intento de fijar significados, de construir un centro (Laclau y Mouffe, 1985: 112). Toda ideología se articula alrededor de un centro, un nodo que tiende a ser percibido como un signo saturado de significados. Paradójicamente esto es posible porque este centro…

… que totaliza una ideología a través de detener el deslizamiento metonímico de su significado, no es un punto de densidad suprema de Significado, no es un tipo de Garantía que serviría como un punto estable de referencia. Por el contrario… en sí mismo no es nada sino ‘diferencia pura’: su rol es estructural, su naturaleza es puramente performativa –su significación coincide con su propio acto de enunciación–; en suma, es un ‘significante sin significado’. El paso crucial en el análisis de un edificio ideológico es detectar detrás del deslumbrante esplendor del elemento que lo mantiene unido (‘Dios’, ‘Patria’, ‘Partido’, ‘Clase’) esta operación autorreferencial y tautológica (Žižek, 1989: 99; ta[i]).

O como Lévi-Strauss lo explicó en su discusión del término mana:

Al mismo tiempo fuerza y acción, cualidad y estado, sustantivo y verbo, abstracto y concreto, omnipresente y localizado –mana es en efecto todas estas cosas. Pero cabe preguntarse: ¿no es precisamente debido a que no es ninguna de ellas que el mana es una forma simple, o más exactamente, un símbolo en estado puro, y así capaz de ser cargado con cualquier tipo de contenido simbólico? En el sistema de símbolos constituido por todas las cosmologías, mana sería simplemente un valor simbólico nulo, es decir, un signo marcando la necesidad de un contenido simbólico suplementario… Si esquematizamos casi podría decirse que la función de nociones como mana es la de estar opuesta a la ausencia de significado, sin cargar por sí misma ninguna significación particular (Lévi-Strauss, 1950: xliv; citado por Derrida, 1978: 290; ta).

Mana, Dios, Patria, Democracia son ejemplos de palabras que se perciben imbuidas de densos significados para quienes viven las ideologías que estas articulan. Desatan debates interminables, posturas contradictorias, significados encontrados, porque son significantes con significado nulo. Estas articulaciones ideológicas están íntimamente vinculadas a la emergencia y reproducción de hegemonías (Laclau y Mouffe, 1985): situaciones en las cuales la dominación social es mantenida en el tiempo sin una directa coerción física o institucional, y usualmente con el consentimiento de aquellos que son dominados (Gramsci, 1971 [1929-1935]: 56-60, 80, 180-183; Williams, 1977: 108-114).

Los múltiples usos de la palabra ‘modernidad’ en la esfera pública constituyen un centro de articulación ideológica. ‘Modernidad’ es un significante sin significado que nos deslumbra con su aparente densidad de significados. Kelly (2002) considera que ‘modernidad’, tal como se ha venido usando en las ciencias sociales después de la segunda guerra mundial, constituye un sublime ideológico, algo que agobia nuestra percepción y entendimiento, que no ayuda a ver sino más bien a ocultar y confundir nuestra percepción del grotesco escenario global contemporáneo. Un ejemplo de este carácter sublime de la modernidad es por ejemplo el siguiente análisis de la relativamente reciente identificación de modernidad con posiciones de libre mercado:

Lo que se quiere decir generalmente en las críticas al socialismo y al marxismo (y a todas las formas de liberalismo de centro-izquierda) es que estas posiciones son anticuadas porque aún están comprometidas con el paradigma básico del modernismo. Modernismo entendido aquí como una perspectiva de planificación de arriba-abajo… una centralización del poder absolutamente en contradicción con los valores de descentralización y aleatoriedad que caracterizan las posiciones posmodernas. Así estas posiciones son no-modernas porque aún son modernistas, y la ‘modernidad’ –en este reciente sentido– es buena porque es posmoderna (Jameson, 2002; ta).

Es posible percibir los roles ideológicos de la ‘modernidad’ cuando se “rechaza explícitamente todo presupuesto de la existencia de un uso correcto de esta palabra a ser descubierto, conceptualizado o propuesto” (Jameson, 2002; ta). Es más útil entender la modernidad como un género de narrativa que usa ciertas estrategias retóricas (Jameson, 2002). Al significado inicial de moderno ahora en el siglo XVIII se le añadió una connotación de mejora. De esta forma el término supone un permanente proceso de ubicar más y más eventos en un pasado esencialmente distinto al reinado de lo contemporáneo (Williams, 1982; Trelles, 1991). Esto hace que lo moderno sea permanentemente un significante por llenarse en el presente y que las narrativas de modernidad funcionen dentro de una dialéctica de periodización y ruptura. Cada nueva narrativa parte de un presente reinscribiendo en el paso los puntos de partida de narraciones anteriores. Esto supone un doble movimiento: por un lado el transcurrir continuo del tiempo es transformado en una conciencia de quiebre radical; por el otro la forzada atención a la ruptura torna gradualmente el presente en un período por su propio derecho (Jameson, 2002). Las narrativas de modernidad son autorreferenciales y performativas[ii], pues la dinámica de quiebre y periodización las convierte en signos de su propia existencia.

Todos los temas generalmente asignados como formas de identificar lo moderno –autoconciencia o reflexividad, mayor atención al lenguaje o a la representación, etc.– son pretextos de una operación de reescritura que asegura el efecto de asombro y convicción apropiados para registrar un cambio de paradigma. Esto no quiere decir que estos temas o características sean ficticios o irreales, es meramente afirmar la prioridad de la operación de reescritura sobre el análisis de estos fenómenos históricos (Jameson, 2002: 38; ta).

Un ejemplo de este tipo de reescritura son los discursos sobre la minería en el Perú antes de los 90. Por un lado, las minas fueron vistas como responsables por los despojos de tierras campesinas y/o por su notoria degradación ambiental, con el activo apoyo del Estado (Bonilla, 1974; Flores Galindo, 1974: 32-33, 45-47, 68-71)[iii]. Por otro lado, las minas también eran asociadas con la tecnología industrial y el mundo urbano: carreteras, trabajo remunerado, escuelas, hospitales y demás símbolos vinculados al adelanto. Desde una percepción urbana las minas contribuían no solo al progreso nacional sino también se consideraban un medio para desarrollar las atrasadas zonas andinas[iv]. El interés por entender por qué los campesinos que trabajaban en las minas no se proletarizaban o las lecturas que activistas de izquierda hacían del movimiento minero asumían que la minería generaría el proletariado peruano (Bonilla, 1974; Flores Galindo, 1974). Desde distintas perspectivas, la minería contenía promesas de ‘modernidad’ construidas en oposición a un ‘atrasado’ espacio rural andino[v].

Sin embargo esta minería solo ha brindado a las comunidades rurales un desarrollo dependiente y fugaz, en los casos en que ha brindado alguno. Por ejemplo, en el caso de comunidades de Huancavelica analizadas por Koc (2001: 230-231):

Las condiciones económicas en las comunidades no han mejorado y la inserción en una economía de mercado ha generado más inseguridad e inestabilidad de la que existía. Frente a ello las características de la organización campesina han constituido el factor que les permite afrontar en mejores condiciones esta nueva situación…. Treinta años después, seguimos encontrando campesinos que se emplean en las minas… pero que sin embargo no han dejado de ser campesinos.

Aquella minería y sus promesas de ‘modernidad’ se han reescrito en una nueva narrativa de modernidad que las ha transmutado en 'minería tradicional'. Mientras en la anterior narrativa la sociedad rural era constituida como ‘tradicional’, en la nueva es la minería anterior a los 90 la que ha sido tornada en ‘tradición’ –el telón de fondo sobre el cual la historia progresiva puede ser situada (Ivy, 1995: 5)-. Esta minería es ahora es el referente de un pasado no deseado respecto del cual se construye la imagen de una minería 'moderna'. Toda narrativa de modernidad constituye a la tradición como su otredad necesaria e inevitable (Ivy, 1995).

Aún está muy presente la idea de que la modernidad está asociada a cierta única forma de libertad occidental. Esta noción de libertad se refiere a algo subjetivo, a una modificación fundamental de la conciencia. Muy pocas veces se menciona cómo fue antes de estos cambios, sin embargo uno puede asumir que la otredad del premoderno iba necesariamente de la mano con una ausencia de libertad, con obediencia. Debía tener la sujeción de una mentalidad de esclavo y una vida irredimiblemente subalterna (Jameson, 2002: 53; ta).

[…]

Las narrativas de ‘modernidad’ y su connotación de ‘progreso’ y ‘desarrollo’ articulan hegemonías: así como los cuerpos de los nobles hawaianos contenían más mana que los de sus súbditos (Lévi-Strauss, 1971 [1950]), quienes son más poderosos merecen serlo porque son más modernos y los que no lo son explican su situación por su falta de sofisticación y de educación, por su tradicionalidad. Igual que el mana legitimaba el poder de los nobles hawaianos ocultando que su poder surgía de la acumulación de la producción de sus súbditos, así también las narrativas de modernidad esconden los mecanismos que no permiten a todos acceder a la misma educación o tecnología.

Asociar los adjetivos tradicional y moderno a cierto fenómeno es construir una dicotomía jerárquica de pasado a futuro, de peor a mejor, de retrasado a avanzado, de defectuoso a mejorado, naturalizando desigualdades políticas: aquellas entre el primer y tercer mundo, entre espacios urbanos y rurales, entre quienes hablan castellano y quechua, entre mineras y poblaciones rurales, o entre inversiones mineras que corresponden a distintos momentos de la globalización. La esfera pública está plagada de narraciones de modernidad, las usamos todo el tiempo sin percatarnos de sus consecuencias políticas.



[i] Ta: Traducción del autor.

[ii] Uso performativo en el sentido empleado por Austin (1961): cuando al decir algo no solo se comunica sino que se hace algo. Por ejemplo, al decir “prometo ir mañana” se está haciendo una promesa y no solo comunicándola.

[iii] El mejor retrato de la mina como un actor esencialmente negativo es, en mi opinión, Redoble por Rancas y su saga por Manuel Scorza (1970), ficción basada en la historia de las luchas entre comunidades campesinas y la Cerro de Pasco Copper Co. en la sierra central de los 50.

[iv] Estas visiones pueden ser encontradas en los conflictos de Todas las sangres (Arguedas, 1964).

[v] Esta relación entre minería y expectativas de ‘modernidad’ no es exclusiva del espacio andino. En el Copperbelt de Zambia, por ejemplo, las minas fueron los motores de una urbanización que “parecía ser un proceso teleológico, un movimiento hacia un punto final conocido que sería nada menos que una modernidad industrial al estilo occidental” (Ferguson, 1999: 5; ta). Al colapsar la economía minera en el Copperbelt, los espacios urbanos se empobrecieron y gran parte de la población ha retornado a residir en zonas rurales, a la agricultura y ganadería como su principal recurso de subsistencia. Las expectativas de modernidad terminaron truncas y defraudadas (Ferguson, 1999).

Dibujito de aquí.

El Qorikancha y la articulación entre el turismo y la comunidad

Desde hace ya unos años, no se exactamente cuantos, el Qorikancha se convertido en el mas importante centro cultural de la ciudad.
Este es un espacio sumamente importante. En principio, porque es el Qorikancha, el centro del sistema de seq'es, el templo mas importante de lo que fue el estado inca.
Desde un criterio solamente estetico, en el podemos admirar los muros incas mas finos de toda la ciudad. Son excepcionales otros lugares con una calidad comparable de cantería inca (entre ellos el complejo Intiwatana de Pisaq es quizás el mas notable). Pero es también un lugar que fue y sigue siendo un lugar sagrado.
Siempre que se habla del Qorikancha se habla también de como el Convento de Santo Domingo fue construido encima de este, y hay múltiples posiciones sobre lo que debería hacerse con esta superposición. Yo soy de la opinión que debe quedar como esta.
Pero lo que me ocupa en estas lineas es la actividad cultural que se lleva a cabo en este excepcional espacio. Al costado de los muros incas y entre arquerias coloniales se tienen dos salas de exposiciones temporales que son los mas activos escenarios de arte contemporaneo en el Cusco. Desde el año pasado se tiene un concurso en el que se seleccionan las muestras de artistas jóvenes del año siguiente. También se tienen exposiciones de artistas contemporáneos de otros lares, lo cual también se agradece.
Ademas de las salas de exposiciones se tienen conciertos, películas, teatro y charlas constantemente. Hace unos días, en la iglesia se presento en disco que comente en un post previo, ayer hubo una charla sobre técnicas shamanicas de éxtasis, en se pudo ver el documental de Javier Corcuera Invierno en Bagdad, discutir sobre los cambios que vienen ocurriendo en la peregrinación de Quyllurit'i, gozar del charango apurimeno, de cuartetos de cuerda, de guitarra andina, el unipersonal Concierto Barroco de Luis Ramirez, charlas sobre restauración, sobre economía inca, etc, etc.
Cabe resaltar que toda actividad cultural es gratuita. Esta es pues una forma concreta en la cual los fondos recaudados gracias a los turistas que visitan el Qorikancha son devueltos a la comunidad en forma de actividades culturales.
Este esquema de relación con la comunidad y de creación y florecimiento de un importante centro cultural en el Cusco tiene detrás a fray Luis Ramirez, sindico del convento de Santo Domingo y huancavelicano el. Su sencillez y carisma van junto con un proyecto ya consolidado y de gran importancia para la ciudad, tanto por su impacto directo como por ser un ejemplo sobresaliente de articulación entre el turismo y la comunidad.
Parte fundamental de este proyecto lo constituyen Vera Tuleyeneva y Mariana Creimerman, quienes se encargan de la curaduria y toda la chambaza que implica coordinar tantas actividades, inauguraciones, equipos, afiches y demás. A ellas también muchas gracias.

Ver también aquí.

Foto tomada de aquí.

domingo, 24 de agosto de 2008

Sobre DL 1015 y las protestas amazónicas.

Debido a que estaba lejos del Internet, no metí mi cuchara sobre el asunto de las protestas amazónicas. Sobre el DL 1015, ya en mayo había expresado mi punto de vista.
No voy a escribir mas sobre lo que ya se ha escrito bastante. Bastara con poner un link a un texto muy bueno de Laureano del Castillo:

"No agitar, pero tampoco mentir."

Aquí Nila Vigil.

Darle una leidita también a este articulo anónimo en el blog del Morsa.

Llaqtaypa Violincha

El otro sábado me di una vuelta al concierto de violín anunciado en el Qorikancha y me di con la sorpresa que no solo se trataba de un concierto sino que este estaba asociado a la presentación de un CD sobre el violín vernacular en el Perú: Llaqtaypa Violincha, Folk violin from Peru.
Este CD es el resultado de la sostenida pasión de Daniel Zamalloa por la música popular peruana y en particular por el violín.
El disco incluye 18 piezas todas de diferentes regiones del país. Si bien la mayoría de pistas son de aires serranos también hay una pieza loretana, una chinchana, una de Sechura, otra de Lamas.
Entre las piezas que mas me gustan están las de Huanuco/Ancash, en particular el canto de pallas Rucu Huanuy (la muerte del viejo). Tambien soy fanático dell entrañable violín de la región oeste de Apurimac, Ayacucho y Huancavelica. En este el referente clásico es obviamente la música de la danza de tijeras, pero allí también están los toriles acompañados de Waqrapuku.
El disco incluye un folleto con información breve pero bien informada e interesante para los aficionados a la música popular y el violín. Hay una introducción general al tema del violín vernacular y pequeños textos sobre cada una de las piezas que incluyen información sobre el genero, donde se practica, las letras si las hay. El folleto incluye también un listado de referencias a las cuales uno puede recurrir si es que le provoca saber mas sobre la diversidad del violín en el Perú.
En fin. Solo decir que recomiendo este CD y felicito con todo entusiasmo a Daniel por el.

Aquí pueden escuchar fragmentos de las canciones.
Aquí la pagina web de Daniel Zamalloa.

miércoles, 6 de agosto de 2008

"La coca sabe" de Catherine Allen

Luego de veinte anos que apareciera la primera edición en ingles con el titulo de The hold life has, por fin se ha publicado en castellano la notable etnografia de Catherine Allen con tel titulo de La Coca Sabe bajo el sello del CBC.

Esta etnografia es excepcional para su momento y también para hoy. En los ochentas estábamos en una transición entre el estructuralismo - que ha tenido grandes exponentes en la antropología andina - y la critica posmoderna. Quizás un articulo que gráfica bien esta transición es Entre el milagro y la mercancia de Deborah Poole respecto a la peregrinación de Quyllurit'i. Este se publico en Margenes en 1988 si no me equivoco. En el mismo año se estaba publicando la primera edicion en ingles del libro que nos ocupa.

En un momento en que el estructuralismo aun no había pasado de moda, mucho menos en los Andes, es sorprendente que la etnografia de Allen haya sido escrita con una fuerte atención a la practica e interacción social cotidiana en si misma. En el libro de Allen no encontramos estructuras claras y descontextualizadas de la practica concreta, el tipo de estructura que no sabemos de donde sale ni como se reproduce ni que relación tiene con los seres humanos reales. En el libro de Allen esto no esta presente. Mas bien lo que hay es una actitud diría fenomenológica hacia lo que pasa cotidianamente.

Mas alla de jergas innecesarias (que ya las use bastante) lo que hace notable a esta etnografia es que realmente en ella estan reflejadas la vidas de seres humanos de carne y hueso al tiempo que una exploración de las practicas que construyen la socialidad quechua. Eso es un gran logro. Conozco pocas etnografias (de los Andes o de otros lugares del planeta) que logran mostrar mundos culturalmente ajenos de manera tan humana de modo que logramos acercarnos a los problemas, dramas y alegrías cotidianas de personas que viven en realidades radicalmente distintas a las nuestras.

Este libro pudo ser escrito como fue escrito, creo yo, debido sobretodo a la particular sensibilidad y empatia de Catherine Allen por las personas con las que vivía en la comunidad de Sonqo, Paucartambo. Eso se respira en todas sus paginas. Detalles tan sencillos como negarse a utilizar la palabra informante para referirse a ellos subrayan esto en todo el texto. Algo que se me quedo grabado en la memoria es, por ejemplo, la triste sorpresa que Allen tiene en el funeral de una señora en cuya casa había vivido. La sorpresa de Allen es ocasionada por otra sorpresa... la del viudo que no puede creer que alguien como Allen pueda ser capaz de llorar por la muerte de su esposa. O ese otro momento en que en medio de una fiesta los hombres están dentro de la casa del cargo emborrachándose y las mujeres que ya no caben dentro están afuera tratando de guarecerse de la lluvia que las moja. Muchísimas mas situaciones ilustrar los puntos que la autora quiere demstrar.

Este libro no muestra a los pobladores de Sonqo como seres aislados de un contexto nacional mayor y al mismo tiempo muestra su relación con su pasado y presente indígena sin exagerar la nota (como se suele hacer cuando se habla de resistencia cultural por ejemplo). Mas aun, la autora esta presente constantemente en el libro como un actor mas en la emergencia de las situaciones que informan el libro. Pero no con el narcismo inútil de muchos autores posmodernos, sino con la naturalidad de comunicar que el conocimiento que allí se transmite esta mediado por la autora.

Quienes tengan algún tipo de curiosidad sobre las culturas indígenas de los Andes, sobre por que la coca es tan importante para los indígenas, sobre como la coca media la relación con los lugares que constituyen el paisaje y las relaciones sociales en los Andes, y en general todos aquellos que quieran conocer un poco mas del país deberían darse un tiempito para leer este libro. Es un texto muy bien escrito, fácil de leer, muy informativo y al mismo tiempo muy humano.

Si bien Catherine Allen vivió en Sonqo a finales de los setenta y principios de los ochenta, la edición que acaba de salir incluye un capitulo escrito en los noventa en el que la autora discute los cambios que han ido ocurriendo en Sonqo y en las vidas de sus compadres y comadres. Un defecto es quizás cierto romanticismo y quizás muy poca atención al conflicto y la violencia... pero con todo esto no puedo dejar de recomendar con entusiasmo esta lectura.

martes, 5 de agosto de 2008

"El guachiman y otras historias"

Gracias a Amazilia Alba (Botella al Mar) di con esta entrevista a Lucho Nieto Degregori hecha por PAucar en su blog Locotidiano.


Esta entrevista me animo a escribir algo sobre esta ultima entrega de Lucho Nieto. Leí El guachimán y otras historias de un tirón hace unas semanas, apenas apareció en la librería del CBC.

El libro es un conjunto de tres relatos, todos marcados por una abundante presencia de sexo. Pero no se equivoquen, el sexo de estos relatos es parte esencial en complicadas redes de personajes con distintas frustraciones que viven en sociedades violentas, excluyentes y discriminadoras.

El relato que mas me impacto fue el primero, La mala conciencia. Esta es la historia de una muchacha de algún pueblo cerca de Ayaviri contada por el que en cierta etapa fue su amante, un sacerdote. Es un cuento que va tornándose en una pesadilla con un final del cual no se puede escapar. En este drama están presentes muchas de las formas de discriminación que cotidianamente se reproducen en nuestras sociedades. Allí esta la referencia al acento de la chica, a su particular vocabulario, a como se viste. Hipocresía, violencia de genero, profundo desprecio se conjugan en la historia de un ángel caído y atrapado en un callejón particularmente oscuro y sin salida construido por la historia de relaciones violentas por las que ha pasado.

Los otros dos relatos se sitúan en Lima. Ninochka trata de una comparación implícita entre dos mujeres, una oenegenera de clase media que trabaja en San Juan de Lurigancho y una muchacha popular que trabaja en una boutique en Miraflores. Ambas se enredan con el mismo tipo, que además esta casado. En este relato hay algunos atisbos de la reflexión sobre el mundo de las ongs presente en su ya lejana compilación Con lo ojos para siempre abiertos (excepcional y notoriamente temprana colección de cuentos sobre la violencia política ambientados en el Ayacucho de los ochentas). Tanto Ninochka como La Mala Conciencia giran alrededor de la discriminación de genero, el machismo, las infidelidades, las relaciones construidas entre personas que pertenecen a distintos estratos sociales lo que las torna particularmente desgarradoras. Ambas Ninochkas, a su manera, terminan su relación con su amante compartido si bien no con un final feliz, si con un cierto grado de construcción de un proyecto propio independiente de los intentos del amante de imponer los suyos. Estos dos relatos, La mala conciencia y Ninochka forman parte de un conjunto mayor junto a Cuzco después del amor, novela ambientada en Cusco de los ochenta, en los cuales el eje central son las relaciones de pareja y los abismos de hipocresía, discriminación, exclusión y violencia que enfrentan.

En el guachimán quien lleva la tragedia encima no es una mujer sino un muchacho maltratado por medio mundo incluida la chica de la cual está enamorado. Harto del mundo que le ha tocado roba una buena suma de un carro blindado al cual como guachimán brinda seguridad. Fugazmente intenta vivir un mundo en el que el es el que manda, aunque aun con todo el dinero que tiene este se le presenta dolorosamente esquivo. Embriagado por las posibilidades de su nueva situación comete los errores necesarios para tornar este desesperado escape de su indeseable mundo en una pesadilla aun peor. Aquí nos enfrentamos a la inmensa brecha entre los mundos deseados y los que le toca habitar al personaje. El cotidiano enfrentamiento con una realidad excluyente al tiempo que ver de pasada los mundos negados: las chicas blancas y hermosas de la élite, los casinos, los autos lujosos y los miles de dólares que un guachimán de carro blindado ve pasar diariamente por sus manos.

Luego de Asesinato en la Gran Ciudad del Cuzco, su ultima exploración en los laberintos de nuestra historia (el temprano s XVIII y los marqueses de Valleumbroso), Lucho Nieto nos regala estos tres relatos sobre nuestros mundos contemporáneos, en los que los cambios y ‘progresos’ que venimos realizando como sociedad están inmersos en contradicciones y desgarramientos profundamente dolorosos que muchas veces llegan a quebrar anónimas vidas y futuros.

Otros textos a raíz de este libro aquí, aquí, aquí y aquí.

Actualizacion: Ver post de Derik Latorre sobre este libro y la reacción de la critica.

miércoles, 30 de julio de 2008

Demetrio Tupac Yupanki en el NYT

Sin ser un gran celebrador de la traducción del Quijote al Quechua, aquí copio el articulo del NYT sobre esta edición.
“La traduccion del Quijote es importante no como curiosidad sino como un signo de lo que tiene que hacerse a mucha mayor escala en las republicas andinas si es que [se busca que] los hablantes de quechua sean totalmente participantes en sus respectivas comunidades nacionales" dice Bruce Mannheim, antropologo de la Universidad de Michigan quien se especializa en Quechua.

Armed With a Pen, and Ready to Save the Incas’ Mother Tongue

“SOMEWHERE in La Mancha, in a place whose name I do not care to remember, a gentleman lived not long ago.”

Simple enough, right? But not for Demetrio Túpac Yupanqui.

Instead, he regales visitors to his home here in this gritty port city on Lima’s edge with his Quechua version of the opening words of “Don Quixote”: “Huh k’iti, la Mancha llahta suyupin, mana yuyarina markapin, yaqa kay watakuna kama, huh axllasqa wiraqucha.”

Mr. Túpac Yupanqui, theologian, professor, adviser to presidents and, now, at the sunset of his long life, a groundbreaking translator of Cervantes, greets the perplexed reactions to these words with a wide smile.

“When people communicate in Quechua, they glow,” said Mr. Túpac Yupanqui, who at 85 still appears before his pupils each day in a tailored dark suit. “It is a language that persists five centuries after the conquistadors arrived. We cannot let it die.”

Once the lingua franca of the Inca empire, Quechua has long been in decline. But thanks to Mr. Túpac Yupanqui and others, Quechua, which remains the most widely spoken indigenous language in the Americas, is winning some new respect.

Mr. Túpac Yupanqui’s elegant translation of a major portion of “Don Quixote” has been celebrated as a pioneering development for Quechua, which in many far-flung areas remains an oral language. While the Incas spoke Quechua, they had no written alphabet, leaving perplexed archaeologists to wonder how they managed to assemble and run an empire without writing.

SINCE the Spanish conquest, important writing in Quechua has emerged, but linguists and Quechua speakers hope that the new version of “Don Quixote” will be a step toward forming a public culture in the language, through Quechua magazines, television and books, that will keep its speakers engaged with the wider world.

After centuries of retreat in the Andes, Mr. Túpac Yupanqui’s efforts in fortifying Quechua, through teaching and translating, are being complemented by various other ventures.

Microsoft has released translations of its software in Quechua, recognizing the importance of five million or so speakers of the language in Peru and millions elsewhere in the Andes, mainly in Bolivia and Ecuador. Not to be outdone, Google has a version of its search engine in Quechua even if some linguists say that these projects were carried out more for corporate image polishing than for practical reasons.

The workings of Andean democracy are also reminding the world of Quechua’s importance. The government of President Evo Morales of Bolivia, for instance, is trying to make fluency in Quechua or another indigenous language mandatory in the civil service.

Here in Peru, two legislators from the highlands have begun using Quechua on the floor of congress. And President Alan García signed a law prohibiting discrimination based on language, even though its precise workings remain unclear.

These are small steps for a language threatened by the dominance of both Spanish and English amid Peru’s feverish link-up with the global economy following a bloody civil war in the last decades of the 20th century. Few people have toiled as long and hard as Mr. Túpac Yupanqui to give Quechua a fighting chance to survive a few centuries longer.

Mr. Túpac Yupanqui’s fascination with languages began in Cuzco, once the administrative center of the Incas, where he learned Latin and Greek as a young seminarian. He quickly seized on the importance of his native Quechua while traveling with priests to rural areas where they used the language in their sermons.

The son of a local politician, he was born in one of those highland villages, San Jerónimo, where Quechua surnames are common: Pachacútec, Sinchi Roca, Lloque Yupanqui and, of course, his own, Túpac Yupanqui, which is thought to illustrate lineage to Inca royalty. (Another esteemed Quechua name, that of Túpac Amaru, the Inca leader who led a 16th century rebellion against the Spanish, served as the inspiration for the name of Tupac Shakur, the rapper and actor who died in a drive-by shooting in 1996.)

Mr. Túpac Yupanqui might have remained in the highlands if not for a youthful philosophical quandary about Europeanized rational thought and spreading the word of God, which led him to abandon his clerical studies. “I simply decided that speaking about Descartes was not going to serve the Andean world,” he said.

So he moved to Lima and took up journalism. In the 1950s, he began writing a column for La Prensa, then an influential newspaper. He wrote often about the richness and subtleties of Quechua, a language long scorned by the light-skinned coastal elite.

Interest in his columns encouraged him to open Yachay Wasi, or “House of Learning,” an academy for studying Quechua, in the mid-1960s. The timing was propitious.

In 1968, a group of leftist military officers led by Gen. Juan Velasco Alvarado staged a coup. General Velasco’s government, an anomaly in an era when right-wing dictators ruled much of South America, promoted equal rights for indigenous groups and decreed Quechua to be on an equal legal footing with Spanish.

The classroom of Mr. Túpac Yupanqui, who was asked in 1975 to translate Peru’s national anthem into Quechua, bulged at the time with students from Peru and afar. He taught military officers, civil servants and a few foreign adventurers who took an interest in Peru’s indigenous peasants.

BUT three decades after the leftist generals made Quechua an official language, little linguistically is remembered by Spanish-speaking city folk about the Velasco years, which ended in 1975.

“A language cannot become official if a country is unprepared to train its schoolteachers to lecture in it,” said Mr. Túpac Yupanqui, who advised General Velasco on some of the policies. “No language is given life through something as fleeting as a decree.”

Mr. Túpac Yupanqui soldiered on after that earlier idealistic push for Quechua. After a stint in politics as spokesman for President Fernando Belaúnde Terry in the early 1980s, he returned to teaching Quechua at his one-room academy on the second floor of his home, where he still lives with some of his nine children.

He also continued making translations into Quechua, completing in 2006 his work on “Don Quixote,” a rare accomplishment in what has essentially been an oral language for more than a thousand years.

“The translation of ‘Quixote’ is important not as a curiosity, but as a sign of what is to be done on a broader scale in the Andean republics if Quechua speakers are to be brought fully into their respective national communities,” said Bruce Mannheim, an anthropologist at the University of Michigan who specializes in Quechua.

Indeed, the intricacies of the translation were celebrated by linguists and literary critics alike, recognizing the challenges involved in translating the antiquated Spanish of Cervantes into a living language that, somewhat like Chinese or Arabic, has diverging dialects that can be mutually unintelligible.

Mr. Túpac Yupanqui’s eyes still light up when he discusses the grammar of Quechua (seven pronouns!) and what can be done to make it more resilient, like more radio projects and teaching it in schools alongside English.

“If Latin is said to be the language of the angels, then Quechua is the language for expressing the subtleties of existence on Earth,” he said. “That is why it is still alive.”

viernes, 25 de julio de 2008

Plomo, La Oroya y Doe Run

Reproduzco aquí dos notas de Actualidad Minera sobre lo que sigue pasando cotidianamente en La Oroya (y también en Cerro de Pasco) con la contaminación con plomo. Sobran comentarios sobre esta escandalosa realidad.

LA OROYA (1): NUEVA CAMPAÑA A FAVOR DEL MEDIO AMBIENTE

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, el Movimiento por la Salud de La Oroya (MOSAO) y la organización estadounidense Legacy 13 lanzaron la campaña “Salvemos La Oroya”. La campaña busca generar conciencia en el gobierno y la
opinión pública sobre las consecuencias de la contaminación generada por el complejo metalúrgico que opera Doe Run. La campaña ha informado en el país y a nivel internacional que más del 90% de la población infantil tienen altas concentraciones de plomo en sangre, superando ampliamente los límites permitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta iniciativa contempla la difusión de tres cortometrajes sobre la problemática que aqueja a esta ciudad, exposición de pancartas en las que se responsabiliza a Ira Renenrt, dueño de la empresa Doe Run, así como la entrega de afiches y marcadores de libros alusivos. La campaña también será replicada en Nueva York (EE.UU.).

LA OROYA (2): ESTUDIO REVELA ALTO INDICE DE NEONATOS CON ALARMANTES NIVELES DE PLOMO EN SANGRE

El Dr. Hugo Villa, integrante del Movimiento por la Salud de La Oroya (MOSAO), señaló que La Oroya es una ciudad donde se nace enfermo. Así lo demuestra un reciente estudio que evidencia la gran cantidad de neonatos que presentan alarmantes niveles de plomo en sangre, registrando niveles por encima de los seis microgramos de plomo por cada decilitro de sangre, cuando el máximo aceptado para una persona adulta por la comunidad medica es de cinco microlitros. Para Villa, “un recién nacido no debería presentar ninguna contaminación”, por lo que el estudio demuestr que es probable que incluso los residuos metálicos se transmiten a través de la placenta. Lamentablemente, pese a los esfuerzos y campañas emprendidas hace varios años, el tema de la salud, sobre todo en poblaciones vulnerables como la infantil parece agudizarse: mientras que en 1999 un estudio realizado por el Ministerio de Salud señalaba que el 97% de niños menores de 6 años presentaban niveles por encima de 10 microgramos de plomo por decilitro de sangre, en el 2004 estos niveles alcanzaron al 99% de niños de esa edad. Estos niveles de plomo en sangre ocasionan daños en el desarrollo cognitivo de los menores, así como problemas neurológicos graves, agregó Villa. Por su parte, Washington Mori, representante de la Mesa de Diálogo para la Descontaminación del Río Mantaro, precisó que problemas similares existen en localidades de Cerro de Pasco.

Foto de aquí.