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jueves, 18 de septiembre de 2008

El estado y la investigacion: Sobre las muertes en el proyecto Qhapaq Ñan

Se que me estoy refiriendo a este tema en forma algo tardía pero debido a su importancia no debemos dejar que pase sin mas. Se trata del asesinato de Alcides Gavilan y Jhony Roca, arqueologos que trabajaban para el INC. Por esto reproduzco este texto escrito apenas la noticia se supo en los medios. Es un correo electrónico reproducido en un post del GCC:

Ayer por la mañana (el 10 de setiembre) los emails de los arqueólogos de todo el país recibieron la noticia de la desaparición de dos jóvenes arqueólogos ayacuchanos mientras trabajaban para el Qapaq Ñan, proyecto de registro e investigación del gran camino inca que recorre todo el territorio andino. Este proyecto está a cargo del INC y sus sedes regionales. Momentos más tarde recibíamos la noticia de que se había encontrado el cuerpo de uno de los chicos, ambos menores de 30 años, uno de ellos tan solo de 24 años. Tenía evidencias de un fuerte golpe en el cráneo, por lo que se supone que fueron asaltados para robarles los equipos: una cámara digital, un gps, brújula y aparentemente una cámara filmadora.
El chico que aún sigue desaparecido se comunicó con su mamá el lunes 25 de agosto. Era muy unido a ella y trataba de llamarla a diario, desde ese día perdieron la comunicación.
Me siento muy afectada aunque no conozco a ninguno de los chicos, pero como arqueóloga sé muy bien el tipo de trabajo y en qué condiciones salieron a hacerlo. Ellos salieron solos a hacer su recorrido, con la mochila al hombro. Listos para caminar varios kilómetros y detenerse a fotografiar y registrar por escrito lo que iban encontrando a su paso.
Hace un rato escuchaba la entrevista de RPP a la famlia y amigos-colegas del chico que aún está desaparecido y les preguntaban por el protocolo de seguridad que tiene el INC para este tipo de salidas. Lamento decirles que estamos muy lejos de tener uno. El INC simplemente te da tus viáticos y se desentiende del asunto. Es increíble que un proyecto como el Qapaq Ñan no tenga un protocolo de seguridad, y este debería aplicarse a todas las salidas del personal del INC. Muchas veces hemos tenido que llamar a los supervisores (del INC) que iban a chequear nuestros trabajos para decirles "oye, vente con nosotros en la camioneta, es difícil llegar, y peligroso también", o "te recogemos de tal sitio, tal día a tal hora". Ese es el mínimo protocolo de seguridad que tienen los proyectos grandes de arqueología por contrato: los dejamos acá y los recogemos de allá, tal día a tal hora. Por otro lado, en cualquiera de estos proyectos de arqueología por contrato, las empresas exigen a las que subcontratan que su personal esté asegurado (SCTR) ante cualquier accidente en el trabajo. Sin embargo, el INC no asegura a su personal contra este tipo de hechos. Por cierto, la gente del INRENA, del INGEMMET y de cualquier institución estatal que tenga que salir al campo, debe estar en la misma situación. Increíble. Y el Estado exige a las empresas que cumplan estas normas.
La familia de Archi está pidiendo que salgan equipos de rescate a buscarlo , ojalá lo hagan. El sitio es alejado y las patrullas de policia deben ir y volver cada día y no tienen mucho tiempo para buscar. Lo más triste, el jefe del Qapaq Ñan allá quiso silenciar el asunto. La hermana de Archi contó a RPP que el jefe del proyecto le dijo "Que esto no trascienda". ¿Saben por qué? Porque Yony, cuyo cadáver ya fue encontrado, no estaba contratado por el INC, porque fue subcontratado para reemplazar a alguien que le estaba pagando de su bolsillo, cosa que no debería suceder, pero sucede y con mucha frecuencia.
Que esta horrible historia sirva para que no quede ninguna persona desprotegida cuando sale a cumplir su trabajo.
Glenda Escajadillo Gallegos


Aquí fragmento de la carta que dirigió la madre de Alcides Gavilán a la directora del INC, Cecilia Bakula:

... Al no tener noticias empezamos a indagar acerca del paradero de los integrantes de esta expedición, dirigiéndonos a su institución para que nos brinde información oficial, hecho que no ocurrió a pesar de nuestras insistencias. A partir de esa fecha la información que hemos obtenido ha provenido de manera informal, hecho que lamentamos ya que consideramos que el INC, como institución estatal par el que prestaban sus servicios profesionales debía por lo mínimo informarnos acerca de la situación en que se encontraba mi hijo.
4. Considero que el INC como institución Estatal debe velar por la integridad física de sus trabajadores y asumir la responsabilidad por la seguridad de los mismos, cualquiera sea la modalidad del vínculo laboral con su representada.
5. Este hecho irregular que debió ser previsto oportunamente para evitar este tipo de actos lamentables, me hace pensar que hubo negligencia al no brindar los elementos de seguridad mínimos con el que debía haber contado mi hijo para el desempeño de sus labores que venía realizando.
En consecuencia:
* Exijo el apoyo logístico y técnico a su representada para hacer efectiva la búsqueda y ubicación de mi Señor hijo.
* Exijo la centralización de la información, monitoreo y apoyo logístico en el INC y la correspondiente coordinación con las instituciones encargadas en la búsqueda y ubicación de mi Señor hijo.
* Exijo el reporte del plan de trabajo y monitoreo del equipo de campo por parte del INC.
* Exijo el apoyo económico y logístico inmediato para el desplazamiento de mis familiares a la zona de los hechos, ya que en la actualidad dos de mis hijos vienen participando en el operativo de búsqueda.
* Exijo a usted Señora Cecilia Bákula que en su condición de representante de una institución de Cultura, tenga a bien realizar las coordinaciones directas con mi familia por una cuestión elemental de ética y responsabilidad para con su personal, considerando los lamentables sucesos en los que perdió la vida Jhony Roca Gómez, compañero de trabajo de mi hijo Alcídes, quien hasta la fecha se encuentra en calidad de desaparecido cuando cumplía una misión de servicio encomendada por su institución.
* Por una razón ética, profesional y moral exijo a usted eximirse de acciones contra las personas que demostrando su solidaridad conmigo en su condición de trabajadores del INC Ayacucho corren el riesgo de sufrir sanciones injustas por habernos apoyado con información, pedido que hago al haberme enterado que dichas personas vienen recibiendo amenazas de despido procedentes de su despacho.

Creo que sobran comentarios.

Aqui mas información sobre este trágico caso que evidencia cuan mal andamos respecto a ciertas condiciones mínimas para la investigación en el país.

Foto de aquí.

lunes, 12 de mayo de 2008

Algunos recuerdos del Camino Inca a Machupicchu

Recuerdo que una de las cosas que más me impresionó en las muchas veces que hice el Camino Inca a fines de los 80s y principios de los 90s (cuando uno podía ir tranquilo cargando su propia mochila sin verle la cara a ningún guía), fue la cantidad de cosas que cargaban los porteadores. Uno sufriendo con sus 12 misios kilitos en la espalda veía a estos señores casi corriendo con 3 o 4 veces más peso encima. Me parecía alucinante que estas personas cargaran tal cantidad de peso, me parecía casi imposible que un ser humano pudiera cargar eso. En ese contexto eran tan obvias las diferencias entre los turistas que apenas podían subir a Warmiwañusqa solamente con sus cámaras encima y luciendo unos zapatos de trekking de astronauta y los porteadores que calzaban ojotas, sostenían los inmensos bultos con sogas que cruzaban sus hombros y que caminaban a una velocidad impresionante. También recuerdo que los guías trataban de evitar que me acercara y hablara con los porteadores, les prohibían que hablaran con los caminantes. Y recuerdo mi asombro cuando logre conocer cuanto les pagaban: una miseria, aun para mi percepción de adolescente misio, algo así como si ahora pagaran 10 soles por día.
Otra cosa que me pareció increíble e indignante era que a estos señores, campesinos quechuahablantes, no se les dejaba ingresar a Machupicchu. Si deseaban hacerlo debían pagar una entrada, y eso obviamente estaba fuera de sus posibilidades. Muchas veces los vi bajar de Intipunku y voltear antes de poder entrar en la ciudad. Me parecía que ellos eran los herederos más directos de quienes habían construido esa ciudad y que eran quienes tenían más derecho de pasearse por ella cuanto quisieran, más derecho que cualquier turista que pagara sumas impensables para los porteadores.


En 1993 hice una ruta en ese momento prácticamente desconocida para el turismo: Lares – Kunkani – Urubamba. El día que íbamos a partir de Kunkani recuerdo que había un grupo de personas techando con paja una nueva casa hecha de piedras. Converse un rato con ellos y preguntando lugares comunes (¿Y toda la familia ayuda a construir la casa?) y así me percate que no estaban del todo contentos por mas que había un ambiente festivo: Uno de los hermanos del nuevo dueño de casa no estaba presente. Estaban molestos porque había preferido acudir al llamado, que llego a sus oídos a través de Radio Tawantinsuyo, para ir de porteador al Camino Inca. Esto me sorprendió pues yo siempre había considerado que ese era un trabajo detestable y solo lo hacían personas muy muy necesitadas. Ese incidente me hizo dar cuenta de varias cosas. La mas obvia, que no sabia gran cosa de la sociedad rural (en mi defensa tengo que decir que en ese momento estaba en Estudios Generales Ciencias). Pese a las condiciones deplorables en las que se llevaba a cabo, el trabajo de porteador no solo era una fuente alternativa de ingresos económicos para ciertas familias campesinas, sino que era un trabajo buscado y deseado al punto que el hermano ausente había preferido ganarse la animosidad de su familia antes que perder su puesto de porteador.
* * *
La semana pasada, mientras bajaba de los 4000 a los 3000 metros por una carretera más o menos afirmada en la tolva de un camión desbocado conversaba con un joven de unos 22 años que tenia un brillante polo una agencia de viajes NN-Adventures. Estaba yendo hacia Ollantaytambo para ir una vez más a trabajar de porteador en el Camino Inca. Ya lleva dos años en el oficio. El año pasado le pagaban 100 soles por 4 días de camino y cargaba 30 kilos al inicio del viaje (Claro a esto hay que añadir las propinas que dependiendo de quienes son los clientes pueden ser buenas o malas). En el mejor de los casos lograba hacer 5 veces el camino en un mes. La mayoría de meses eran 4 caminatas al mes. Esto hacia que el año pasado sacara de esta actividad 500 soles mensuales en el mejor de los casos.
Este año su situación mejoró. La agencia con la que ahora trabaja si obedece la normatividad según la cual se le debe pagar 170 soles por 4 días de caminata llevando inicialmente un máximo de 20 kg en sus espaldas.
Las agencias que no cumplen con la normativa condicionan a los porteadores a firmar recibos por 170 soles cuando solo reciben 100 o menos. La demanda de trabajo es muy grande y frente a verse desplazados por otros que acepten esas condiciones la mayoría las acepta con tal de no perder el ingreso monetario extra.
Respecto al acceso de Machupicchu la situación ha empeorado. Actualmente los porteadores ya no llegan siguiera a Intipunku, desde donde podían ver Machupicchu. Ahora no pueden pasar de Wiñaywayna. Allí hay un control y los porteadores deben bajar de Wiñaywayna al km 108 de la línea férrea. Mi compañero de viaje en camión nunca ha pisado Machupicchu, excepto la vez que tuvo que evacuar de emergencia a un turista que se puso mal.
Han habido esfuerzos de sindicalización de los porteadores pero según mi compañero de viaje han sido frustrantes. Según el, hay unos 4200 porteadores en la región que se organizaron inicialmente en el sindicato. El año pasado dieron cada uno una cuota de 10 soles para que el sindicato hiciera cumplir la normativa a todas las agencias. Ademas contribuyeron cada uno con 20 soles para ser empadronados y recibir un carné. Hasta ahora no ha habido resultados de estas gestiones y nadie parece haber recibido carné alguno. Mi compañero de viaje dice que los dirigentes han desaparecido con la plata.
* * *
Así están las cosas con los porteadores. Es cierto que su situación ha mejorado desde los ochenta (por lo menos hay una ley, la 27607), pero también es cierto que la situación actual esta lejos de ser la deseable. Por si se puede pensar que hay exageración en los datos que mi compañero de viaje me proporcionó (que no he verificado) quizás una tercera opinión, de extranjeros que se involucraron activamente en el asunto de los porteadores en el Perú, puede ser ilustrativa. Aquí traduzco la mayoría de los problemas que ellos mencionan respecto a los porteadores del Camino Inca:
  • Carencia de equipo apropiado: En los caminos de montana, incluido el Camino Inca, los porteadores están expuestos a los elementos y usualmente duermen con ropas húmedas en carpas que no tienen piso. A veces no se les provee ningún tipo de carpas y duermen en el piso húmedo. Trabajar con una manta húmeda sobre sus espaldas como aislante entre ellos y la carga incomoda que cargan. Muchos no tienen suficiente luz para realizar sus funciones con seguridad, usualmente yendo por el camino en la oscuridad con una vela dentro de una botella de plástico.
  • Practicas de cargado inseguras: Los porteadores tradicionalmente cargan los bultos usando sogas y mantas tejidas. Esto es apropiado para relativamente cortos trayectos pero no lo es por 4 días de caminata sostenida. Muchos sufren de problemas circulatorios y musculares agudos y crónicos.
  • Inadecuada provisión de comida: A pesar de su trabajo extenuante, algunos porteadores solo reciben comida básica como un kilo de arroz para una persona por 4 días. Otros comen lo que los turistas no consumen [...]
  • Problemas de transporte: Usualmente hay dificultades en el transporte publico para los porteadores retornando del Camino Inca. Esto ha sido aliviado en parte por el nuevo, especialmente diseñado, vagón para porteadores. Sin embargo, con los turistas incrementándose en el Camino Inca, es muy probable que habrá mas problemas con el transporte de los porteadores en el futuro.
  • Costos poco razonables para los porteadores: Cada vez que un porteador trabaja en el Camino Inca se paga una entrada que va al INC y debe ser utilizada para aliviar los efectos negativos que los porteadores ocasionan en el Camino Inca. Tanto los residentes locales como los porteadores sienten que no se están beneficiando de esta entrada. Los porteadores en particular quienes saber donde va este dinero. Adicionalmente, muchas agencias de viaje no pagan el transporte al inicio del camino y el retorno de los porteadores a su hogar, un costo que puede reducir el ingreso de los porteadores en mas de un 20%. La Ley del Porteador (Ley 27607) establece que la agencia debe pagar los costos de transporte del porteador hasta el inicio del camino.
  • Cargas excesivas: A pesar de los puestos de pesado y de las claras limitaciones establecidas por la legislación (20kg para porteadores varones adultos, mas un adicional de 5 Kg. para sus propias posesiones, y 15 Kg. para porteadores adolescentes y mujeres), los porteadores muchas veces cargan peso excesivo.
  • Carencia de seguro de salud: Los porteadores sostienen que la mayoría de las agencias no les permiten el acceso al botiquín de primeros auxilios cuando ellos se accidentan o enferman.
  • Carencia de estabilidad laboral: El desempleo en Perú es muy grande. Hay más porteadores que puestos. Por esto es muy difícil que disfruten seguridad laboral y derechos laborales.
Y mientras esto ocurre cotidianamente, a las autoridades no se les ocurre más que reproducir y reproducir estereotipos románticos que celebran lo indígena exclusivamente como una mercancía premoderna, ajena a toda ciudadanía, a ser consumida por el turismo (ver videito). Y ya en el colmo de la contradicción y el cinismo, con la otra mano enarbolan discursos de los más ofensivos y discriminadores de los indígenas contemporáneos,  desoyendo y ridiculizando sus reclamos de ciudadanos iguales ante la ley.