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viernes, 6 de marzo de 2009

Responsabilidad Social y Turismo

Acabo de llegar a casa luego de escuchar por varias horas distintas charlas sobre turismo en un evento organizado por la Universidad Andina. La última charla, que esperaba con interés, titulaba "Turismo, responsabilidad e inclusión social en el Cusco" a cargo del Gerente General del Hotel Monasterio.
El gerente del Monasterio - que nos informó que se trata del mejor hotel cinco estrellas de latinoamérica por cinco años consecutivos - nos habló de varios ejemplos de responsabilidad social de empresas turísticas en el Cusco, y entre ellas obviamente habló de lo que hacen desde el Hotel Monasterio, y también el Hotel Santuary Lodge (el hotel que está al costado de Machupicchu) y PeruRail (que, si pues, es un monopólio). Como todos saben estas tres empresas son de Orient Express (que no es una corporación chilena - como usualmente se afirma por estos lares - sino británica).
Pues bien. ¿Qué hace Orient Express en el Cusco como parte de su responsabilidad social? Aquí un pequeño resumen:
  • Compra papas directamente a la comunidad de Wama y les paga 1.9 soles por kilo en lugar de los 0.30 que les pagaría un intermediario. Además invita de 10 en 10 a comuneros de Wama para que vayan a la cocina del Monasterio para aprender a cocinar más cosas con sus papas para que no solo coman papa hervida todos los dias. (Si eso fue lo que dijo.)
  • Compra truchas directamente a una piscigranja de una comunidad.
  • Permite que las señoras tejedoras de una comunidad de Chinchero venda sus textiles en la entrada de la capilla, y - ojo - no les cobra nada por eso.
  • Ha contratado a un grupo de músicos y danzantes de Poroy para que bailen cuando los clientes del Hiram Bingham estén entrando al tren.
  • Capacita en horticultura orgánica a pobladores cercanos a Machupicchu.
  • Compra papeles reciclados a una microempresa de dos chicas que tuvieron la iniciativa de pedirles el papel que se usa en el Santuary Lodge y que producen papel reciclado.
  • En La Raya el tren de turistas de Cusco a Puno - el Andean Explorer - se detiene un rato y los artesanos de la zona pueden ofrecer sus productos a los turistas.
Quizás me estoy olvidando algo, pero en esto se resume lo que Orient Express entiende por Responsabilidad Social en el Cusco. Esto es, Orient Express restringe su definición de Responsabilidad Social casi exclusivamente al trato con sus proveedores buscando beneficiar a sectores desfavorecidos a través de sus compras o incorporación de sus servicios a los productos que vende. Esto esta bien pero es una forma increiblemente estrecha de entender su Responsabilidad Social.
Pero veamos un par de definiciones:
La Responsabilidad Social es "la integración voluntaria, por parte de las empresas de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en sus relaciones con sus interlocutores” (CCE, 2001:7).1
O, aquí hay otra definición un poco más amplia según la norma ISO 26000. La Responsabilidad Social es la...
...responsabilidad de una organización por los impactos de sus decisiones y actividades sobre la sociedad y el medio ambiente, a través de un comportamiento ético y transparente que:
- sea consistente con el desarrollo sostenible y el bienestar de la sociedad
- tome en cuenta las expectativas de las partes interesadas (stakeholders)
- esté en conformidad con la legislación vigente y congruente con las normas de conducta internacionales
- sea integrada en toda la organización y practicada en todas sus relaciones.
(el resaltado es mío)
Resulta claro para quien este familiarizado minimamente con la definicion de sostenibilidad que la simple compra de productos y servicios no es sostenible sino dependiente (esto es, el momento en que dejen de comprar esos servicios y productos todo vuelve a cero). Al ser estas actividades dependientes de la buena voluntad de algunos funcionarios de Orient Express facilmente terminan siendo paternalistas.
Por otro lado, es obvio que los stakeholders no se restringen a los proveedores... hay una cuestión fáctica muy clara: Por ejemplo este es el caso de las comunidades que reiteradamente bloquean las vias del tren cuando hay protestas. Lo quiera aceptar Orient Express o no estas comunidades son stakeholders (por más ilegal que sean los bloqueos, una visión inteligente y de largo plazo de Orient Express debería tomar seriamente a estas comunidades como stakeholders. Pero las partes interesadas no se limitan a las comunidades que bloquean la via férrea. La sociedad regional en general es una parte interesada. ¿La sociedad regional? ¿Cómo así?
Pues bien, resulta que Orient Express no es cualquier empresa en el Cusco. Según el Director Regional de Turismo, el 2007 el turismo generó 420 millones de dólares. Solo PeruRail se llevó el 10% - esto es 42 millones de dólares (obviamente esta no es una utilidad neta). Contando con el Monasterio y el Sanctuary Lodge la cifra claramente fue más alta. Es obvio además que las utilidades generadas en esta región no se reinvierten en ella de modo que pudieran generar más puestos de trabajo y así tener un efecto en el que se beneficie más gente.
Frente a estas cifras, todas las compras de bienes y servicios que hace Orient Express a comunidades campesinas u otras comunidades tratando de beneficiar a sectores desfavorecidos es desde todo punto de vista un esfuerzo extremadamente mínimo. Asumamos por ejemplo que el Monasterio compra el total de la producción excedente de papas de Wama. Se tratará de unas 80 familias beneficiadas por un buen precio de la papa. Asumamos que son otras 100 que se benefician con la compra de truchas, las oportunidades de vender artesanias y los pagos por los servicios de música y danza. Digamos que son 200 familias que se benefician con estas actividades (cosa que dudo mucho). ¿Puede Orient Express, que se lleva digamos el 15% de lo que produce el turismo en el Cusco, estar orgullosa de una responsabilidad social que beneficia a 200 familias? ¿No es esta más bien una cifra vergonzante? ¿Es responsable socialmente una empresa que que se limita a tratar de beneficiar a unos pocos proveedores mientras percibe el 15% de los ingresos del turismo en medio de una sociedad regional marcada brutalmente por la pobreza y la exclusión?
Además quienes se benefician del turismo como lo hace Orient Express cargan sobre sus hombros una deuda social muy fuerte. Veamos: ¿Cómo es que Cusco es un destino turistico en primer lugar? Fundamentalmente ha llegado a serlo gracias a un recurso central: los sitios arqueológicos incas. Pues bien, quienes son los herederos culturales de los que hicieron estos sitios (y cuando hablo de los herederos de los que hicieron esos sitios no estoy pensando en la élite inca, sino en los miles de obreros anónimos que seguro no la pasaron muy bien construyendo esos templos, andenerias y palacios que tanto nos enorgullecen a los cusqueños).
Creo que resulta obvio que los herederos de quienes construyeron los sitios inca son los actuales pobladores culturalmente indígenas de la región. Y ¿quiénes son los más pobres, los que gozan de menores niveles de ciudadanía, los que tienen mayores tasas de desnutricion, y en general los que la pasan peor en la región? Resulta obvio tambien: los actuales pobladores culturalmente indígenas.
Entonces, ¿no resulta obvio que quienes más se benefician con el turismo tienen una responsabilidad sobretodo con las poblaciones empobrecidas y culturalmente indígenas de la región? A mi me parece que si.
¿Qué podría hacer Orient Express? Mojarse un poquito siquiera (porque con lo que hacen ahora no se mojan ni la plata de los pies). ¿Cómo se podria hacer? No hay que ser un genio para idear una forma. No se trata de filantropia. Para empezar, simplemente podrian ubicar unas cinco o diez comunidades campesinas que están tratando de insertarse en el mercado turistico a través del turismo vivencial o afines (y no me digan que no hay). Con el conocimiento y experiencia que tienen pueden capacitarlas en serio con un horizonte de varios años (unos 4 años por ejemplo) acompañando esto con algún esquema de credito (capacitación en todo el asunto turistico, desde las camas y comida, hasta la contabilidad y el marketing electrónico). De esta forma estas comunidades también podrían empezar a beneficiarse de verdad del turismo. Orient Express obviamente tiene la capacidad humana para hacerlo y tambien la financiera. Ya que por ejemplo estas empresas no pagan el IGV (pues sus servicios a extranjeros se consideran como exportaciones, lo que bajo el marco actual es completamente legal), Orient Express podria destinar digamos la tercera parte de lo que pagaría por IGV para estos fines).
Una vez que hagan algo asi creo que recién podrían empezar a hablar de Responsabilidad Social. Actualmente, están muy muy lejos de ser socialmente responsables y deberían tener vergüenza de utilizar ese término para referirse a su actual compromiso y su relación con la sociedad donde se han insertado. ¿Tendrán algún interés en hacer algo así? Ojalá me equivoque, pero me da la impresión que no tienen mucho interés en hacerlo. Uno, porque no estan obligados a eso, y dos, porque como muchísimas otras empresas, no parecen tener una verdadera vocación de responsabilidad social que afecte minimamente sus ganancias. En general, en muchísimos casos, la Responsabilidad Social se limita a ser un discurso, se restringe básicamente a presentaciones en powerpoint con fotos bonitas de algunas acciones terminan siendo simplemente pequenas migajas filantropicas y paternalistas.
Aquí inserto las tarifas del Monasterio para que se hagan una idea de qué estamos hablando. Precios por noche:

Room category

2009

Classic Room

US$ 528

Deluxe Room (Non-Oxygen Enriched)

US$ 594

Deluxe Room (Oxygen Enriched)

US$ 642

Junior Suite

US$ 672

Presidential Suite

US$ 1,536

Royal Suite

US$ 1,860

Oxygen Supplement

tbc


----
1 CCE (Comisión de Comunidades Europeas). 2001. Libro Verde. Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas. Bruselas: CCE.

Fotos de aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.

ACTUALIZACION:

Aqui introduzco los fragmentos relevantes del mensaje que recibí del gerente del Monasterio a este post. Yo le había enviado un mensaje con un link a este post:

Te agradezco compartir tus impresiones, siempre es bueno tener opiniones y sobretodo nuevas ideas a desarrollar en este importante campo de responsabilidad social, y sobre la cual tendrá sosteniilidad no solo con el compromiso de las empresas y el estado en conjunto, si no hay compromiso de los “beneficiarios” de n programas sociales y estas personas solo les interesa el asistencialismo o paternalismo, no hay futuro. Donde hay que invertir masivamente: en educación.
Nosotros desde nuestra posición de Gerente podemos dar directivas que promuevan asociaciones que se comprometan, desde hace un año cuando llegamos a Monasterio buscamos q mas redes de producción sean capaces de proveernos productos a precios justos, y se ha avanzado algo, no lo suficiente.

A parte de las 100 o 200 familias q beneficiamos indirectamente, directamente tenemos contratados 1,000 trabajadores q laboran para Orient-Express en el Peru bajo condiciones laborales estables y con los beneficios sociales de ley que corresponden a una empresa que se compromete en inversion de calidad en el Peru.


ACTUALIZACION:

Ayer estuve conversando con dos amigos muy relacionados a la CARTUC y al Monasterio. Uno me explicó algo de lo cual no había reparado. En el fondo el IGV no lo deja de pagar la empresa turística (todas sus compras tienen que pagar el IGV). El IGV que el Estado deja de percibir es el que no paga el turista extranjero. En ese sentido quien deja de pagar es el turista y no la empresa. De modo que la empresa no se perjudica ni se beneficia con esta ausencia de pago del IGV de los turistas extranjeros. En el post yo asumo que es la empresa la que esta dejando de pagar, lo cual no es cierto.

Algo que olvidé mencionar para apuntalar más mis puntos de vista - y que también emergió en la conversación de ayer - es el asunto del turismo y la paz social. Es obvio que el turismo necesita paz social como un ingrediente indispensable para poder florecer. Cuanto menos paz social haya menos turistas serán los que se aventuren por tierras inciertas. Entonces al turismo le conviene, le interesa promover la paz social. De modo que contribuir activamente a la disminución de las grandes diferencias socioeconomicas presentes en la región y a la democratización de los beneficios del turismo es algo que toda empresa deberia estar interesada en hacer en salvaguarda de sus propios beneficios. Esto parece que no es entendido o siguiera considerado por muchísimos operadores.

La otra cosa - que emergió en conversación con otra amiga, ella onegera - es que esto de la Responsabilidad Social - de verdacita y no solo de powerpoint - es pues una gran estrategia de promoción de los propios operadores no solo frente a la comunidad local - lo cual me parece que es lo más importante - sino también frente a sus clientes. Quien no quisiera contratar los servicios de una empresa que se porta bien con la gente y contribuye a disminuir la vergonzosa pobreza presente donde uno mire en la región? Más aún si uno es un turista de primer mundo que potencialmente quisiera sentir de algún modo tranquilizada su conciencia frente al grotesco escenario global contemponáneo?

sábado, 24 de mayo de 2008

La ruta a Machupicchu en 1950


En el blog de Fernando Obregón se ha posteado un film realizado en el Cusco por gente de la Universidad de Pennsylvania en 1950. Es un documento muy interesante. Lo más interesante desde mi punto de vista son las imágenes de la vida cotidiana en una estación de tren en esos años. (Obviamente las imágenes de Machupicchu son también útiles para ver cuánto y cómo se ha ‘restaurado’ el sitio arqueológico).

Hay que recontextualizar este film, pues en la versión que aparece en el citado post contiene algunos subtítulos que en su mayoría están equivocados.

Las imágenes empiezan con la Pampa de Anta (y no el valle del Cusco), ligeramente antes de Poroy. Por el color de los campos, y luego por la cantidad de agua en los rios, debemos estar entre junio y setiembre.

Luego el tren se detiene en una estación, puede ser la de Poroy, Izcuchaqa o Huarocondo (definitivamente no la de San Pedro como dicen los subtítulos). El tren articulaba, como lo hacen hoy las carreteras, todos los pueblos en su ruta. Paraba en un sinfín de estaciones. Esto sucedía no solo con el tren a Quillabamba (que es el que vemos). Actualmente podemos ver las ‘ruinas’ de estaciones en su momento importantes como la de Kaira a la salida del Cusco o la de Huambutio donde se acopiaba la producción agrícola de San Salvador, Paucartambo, Ccatca, Ocongate, y Urcos.

El tren iba hasta Quillabamba. Luego de los embalses que destruyeron parte de la hidroeléctrica y la línea férrea en los noventa, y luego de la privatización es muy poco probable que se reconstruya la vía férrea hasta Quillabamba. Esto definitivamente perjudica la economía quillanbambina principalmente en el transporte de mercadería hacia el Cusco u otros mercados (cabe subrayar que hasta ahora la famosa carretera por el abra de Malaga sigue sin terminar de asfaltar y con eternos derrumbes que la interrumpen cada época de lluvias).

Volviendo a la estación de tren vemos la pequeña economía que se movía en cada una de ellas con las vendejas principalmente de comida (no se trata pues el mercado de Wanchaq). Vemos a una señora ofreciendo lechón (Huarocondo, indudablemente tiene el mejor lechón de la región, algo que han conservado muy bien). Se ve una mesa con cuatro platos que parecen ser de locro con arroz. Luego una señora sirviendo chicha blanca que debe ser de maíz blanco y arroz. Una canasta de p’ispita repleta platos con tocto, chicharrón de cabeza de chancho y queso fresco. En una canasta más pequeña se ve maíz tostado. Tambien hay un par de señoras sirviendo dos platos. Una parece ser carne con estofado y arroz, la otra una sopa con papa y repollo.

Estas vendejas de las estaciones de tren se han ido luego de la privatizacion. En 1990 cuando fui en tren a Juliaca recuerdo aun haber comprado una porción del famoso Cancacho en Ayaviri. Hace unos años escuchaba la conversación de unas señoras en un bus interprovincial: una contaba indignada su viaje en tren que había realizado a Juliaca luego de muchos años (cuando el tren ya estaba privatizado). Había salido tarde a coger el tren y ya había podido tomar desayuno en casa. Pensó que no era problema, ya se compraría algo en la ruta. Pero fue imposible, ya no habían estos vendedores y el tren no paraba en las estaciones conocidas. Entonces no le quedo otra que comprar algo en el tren. Pidió un par de tazas de te y horrorizada vio como le cobraban 7 soles por ellas. El mismo precio con el que ella hubiera podido comprar cuatro platos de rocoto relleno por ejemplo en cualquier estación de antes. En fin. Estas pequeñas vendejas en las estaciones no han desaparecido, se han trasladado a los paraderos de bus. El otro día nomás me comí rocotos rellenos (S/. 1.50) al paso en Ocongate.

Curiosamente la persona que llevaba la cámara no filmo los vagones en que ella viajaba sino que se concentro en el vagón que a todas luces era el más barato. Se trata de una java que parece estar diseñada para el transporte de animales. La gente apiñada de manera similar a como viajábamos amontonados en el vagón local en los ochentas. Llama la atención el charangista encima del vagón (luego se vera alguien agarrando una mandolina en Aguas Calientes).

El film sigue el trayecto del tren, mas allá de Ollantaytambo podemos ver por unos instantes el puente de Quriwayrachina, conocido más popularmente como el Km. 88, donde se inicia una de las rutas más populares del Camino Inca. En la esquina superior izquierda se pueden ver algunos andenes de Machu Q’ente. El tren llega a Aguas Calientes donde podemos ver un pequeño camión apiñado de pasajeros… y luego como 12 minutos de escenas de Machupicchu.

Un documento sumamente interesante. Un documento que nos muestra cosas al mismo tiempo familiares y lejanas. Resulta familiar el ajetreo de la estación, la vendeja de platos, el apiñamiento, son lejanos las largas polleras, los indispensables sombreros, los ternos, los mantones y hasta los mismos encuadres de una filmación bastante amateur.