jueves, 28 de mayo de 2009

Las protestas amazónicas y la prensa - El caso Althaus

Reproduzco el siguiente texto por su pertinencia para lo que viene pasando en la esfera pública en relación a las protestas en la Amazonía y el rol que viene jugando la prensa en todo esto.

El texto de Althaus al que se refiere el autor es este.

Ver también este video.


En respuesta al Sr Althaus

Por Pedro García-Hierro

Por segunda vez un editorialista de El Comercio, el señor Althaus, toma mi nombre para introducir el relato, francamente alucinado, de una intriga que intenta ubicar la problemática indígena nacional en el contexto de una maquinación internacional perversa orientada a terminar con el capitalismo internacional. O algo así.

Se trata con ello, al igual que la primera vez, de desorientar a la opinión pública del verdadero problema de las comunidades y pueblos indígenas del Perú. Pero a decir verdad, el señor Althaus practica un periodismo tan predecible y evidencia tanta sujeción a intereses económicos específicos que realmente siempre se puede adelantar por dónde irán sus opiniones, se trate de indígenas, de la sentencia a Fujimori, del TLC o de cualquier otro tema de interés nacional.

Su desinformación, fruto de su desmesurado fundamentalismo, sería preocupante en el seno de un diario serio como El Comercio si no fuera porque, a mi parecer, genera en amplios sectores de la intelectualidad nacional sentimientos de rechazo para las causas que defiende, generando benéficas suspicacias en relación a su información.

Comienzo por refutar sus afirmaciones sobre mi persona para salirnos de lo anecdótico: dice que hice un pronunciamiento ideológico radical que fue plasmado en un documento solicitado por Ibis en 1992: Ibis en ese tiempo no existía en el Perú; dice que soy asesor de AIDESEP, lo fui y con mucho orgullo hasta 1994, hace mas de 13 años; dice que se trata de una intriga internacional puesto que yo soy un abogado español: soy además abogado peruano y he viajado a España en los últimos 37 años solo para conocer a mis nietas.

Digo que fui asesor de AIDESEP con mucho orgullo. Porque, entre otras cosas, ha sido una institución capaz de promover permanentemente los derechos indígenas a nivel nacional e internacional y porque se debe al impulso de AIDESEP la titulación de la mayor parte de las tierras y territorios indígenas del Perú; por ello cuenta con un amplio historial de reconocimientos internacionales.

AIDESEP o alguno de sus programas o filiales ganaron premios como el AntiSlavery (por combatir la esclavitud generada por los madereros en Atalaya), el Bartolomé de Las Casas y el Andrés Bello (por haber instituido FORMABIAP un programa de formación de profesorado bilingüe e intercultural modélico para América) y otra vez el Bartolomé de Las Casas (para la FENAMAD de Madre de Dios por su defensa del medio ambiente frente a la extracción petrolera irregular).

Sus representantes, tildados por Althaus como personajes secuestrados por ideologías perversas, han sido reconocidos con premios como el Goldman, en dos ocasiones (por defensa del medio ambiente) o el Right Livelihood Award - “Premio Nobel Alternativo” (del Parlamento sueco por su contribución al desarrollo y defensa de los derechos humanos). Como puede entenderse, las alucinaciones del Sr. Althaus son tan solo lo que parecen ser.

Se dice que AIDESEP, y su estrategia internacionalista, está ampliamente financiada por instituciones radicales extranjeras. No sé a cuáles se refiere pero en mi tiempo AIDESEP fue financiada, por poner un ejemplo, por agencias o programas vinculados a AECI (oficina de cooperación española), DANIDA (sistema de cooperación del gobierno danés) HIVOS y otras pertenecientes al sistema de cooperación holandés, Terra Nova, del sistema de cooperación italiano, GTZ y otras del sistema de cooperación alemán, NORDECO del sistema de cooperación nacional de Noruega, etc.

Si todas estas instancias son de corte radical y fueran por ello estigmatizadas, Perú debería salir definitivamente fuera del circuito internacional de la cooperación solidaria. Por lo que hace a la amplitud de ese financiamiento, el Sr. Althaus, como suele ocurrir con personas mucho menos formadas, insinúa perversamente cifras faraónicas. Es fácil concretar esa información que personalmente desconozco. La tiene el Estado, la supervisan las instituciones competentes, la auditan los donantes. Dudo mucho que la mayor parte de los empresarios y políticos que defienden los intereses que AIDESEP combate puedan mostrar la misma apertura y disponibilidad para el control. El Sr. Althaus demuestra muy poca seriedad periodística en sus afirmaciones.

Por lo que hace a los siempre mencionados sueldos fabulosos de los asesores de AIDESEP, o mucho han cambiado las cosas últimamente o le puedo asegurar que cualquiera de ellos cambiaría a ojos cerrados su cuenta bancaria por la del señor Althaus. Con respecto al fondo del asunto: el Sr. Althaus habla de una supuesta estratagema subversiva orientada a generar territorios étnicos autónomos.

El editorialista se quedó en el siglo pasado al respecto del derecho internacional de los derechos humanos. Si observa textos como el Convenio 169 o la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y otros que no son del caso, verá que la tesis que él replica como inaceptable fue hace ya muchos años superada por el derecho internacional. Los pueblos indígenas no sólo tienen derecho a gobernar con autonomía sus territorios, eso ya era muy claro en los textos de la década del 90, sino que tienen reconocido por Naciones Unidas su derecho de libre determinación.

Puede el editorialista consultar en los manuales qué es lo que eso significa. La libre determinación de los pueblos, que Perú ha suscrito al firmar la Declaración, supone que estos pueblos determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural pudiendo disponer, libremente para el logro de sus fines de sus riquezas y recursos naturales. En este contexto la consulta previa, a la hora, por ejemplo, de declarar un lote petrolero o minero o de dictar una ley que les afecte, no es una cortesía o un trámite. Es una consecuencia obvia del derecho de libre determinación que tienen todos los pueblos y naciones del mundo sobre sus propios recursos.

En estados plurinacionales como los americanos, esto no es un más que un reto a la creatividad jurídica, al diálogo entre iguales, a la modernización y puesta al día de Estados fraguados por la mentalidad colonial y que necesitan entrar con una dignidad recuperada a los nuevos tiempos. El gritar que todo esto es inaceptable tiene un rancio sabor inquisitorial y pareceres como el expresado por el Sr. Althaus están destinados a ser condenados eternamente por la historia de este país, como ya lo dijera Haya de la Torre al dirigirse a aquellos que negaran a los indígenas sus derechos.

En cualquier caso sí es importante aclarar que por mucho que se recurra al pataleo y le parezca inaceptable al Sr. Althaus, la libre determinación de los pueblos indígenas es irreversible y más bien lo que resta es una progresiva concreción de ese derecho en las Constituciones de cada país americano. Por eso corre tanta prisa a determinados sectores económicos de Perú y Colombia para hacerse con los recursos y tierras indígenas antes de que ese derecho, ya establecido, se precise en su verdadero significado por sentencias de jurisdicción internacional.

El planteamiento de que con la autonomía territorial se atenta contra la soberanía nacional o se propicia el separatismo es ya muy antiguo y las organizaciones indígenas ya lo han escuchado en infinidad de ocasiones. Pero habitualmente fue esgrimido por gobiernos militares y no por un periodista civil de un diario decente.

Salvo algunos casos que se amparan en derechos históricos especiales (como pudiera ser el caso de la Mosquitia) no he escuchado a ningún pueblo indígena americano hablar de separaciones o cosas similares. No es ese el punto. Y por supuesto que los indígenas no aspiran, como insinúa el editorialista, a que no se cumpla la ley nacional en sus territorios. Muy por el contrario, sus luchas se orientan a que los Estados cumplan las normas y los compromisos jurídicos, que las empresas se sometan a los derechos constitucionales, que las reglas del juego no sean el arreglo furtivo y la exclusión.

En diversas ocasiones, el Sr. Althaus se ha mostrado preocupado por el carácter vinculante o no de los pactos y acuerdos internacionales que defienden los derechos indígenas (y que a él tanto le sorprenden por cuanto traslucen rebeldía internacional al sistema monopólico de concentración de poder económico y político en el que tan cómodamente se maneja).

En definitiva pone en duda si deben ser de obligatorio cumplimiento, o no, compromisos que Perú ha asumido en el seno de la comunidad internacional. Es una duda que podría aducir una banda de mafiosos, no el gobierno legítimo de un país democrático. Pacta sunt servanda, los romanos ya lo sabían. Los pactos son para cumplirlos y, en el caso de la Declaración, está obligación, se precisa de manera tajante con fórmula inusual en los textos internacionales: …los Estados promoverán el respeto y la plena aplicación de las disposiciones de la presente Declaración (artículo 42º).

Así lo ha entendido la Corte Interamericana que ya recoge la Declaración como fuente de derechos de manera reiterada en sus sentencias. Por cierto: la Declaración se alcanzó después de varias décadas de debates, no en una noche de serenata, y Perú fue, curiosamente, uno de sus impulsores más fervientes durante muchos años y hasta el propio día de su firma.

Al Sr. Althaus debe preocuparle que instituciones como la Defensoría del Pueblo o los obispos amazónicos o las diversas instancias especializadas de derechos humanos y los gremios del país o la comisión multipartidaria del Congreso de la República vean con ojos solidarios y comprensivos las pretensiones de los pueblos indígenas. ¿Es una trama? ¿Son todos contra el Sr. Althaus?

El Sr. Althaus reclama que el único problema de los decretos es que violaron el derecho a la consulta. Supongamos que fuera así, lo que dista mucho de la realidad, entonces, si las normas se han generado violando un derecho del más alto rango, deben ser derogados. Y se supera el problema. Punto, tranquilidad para todos. El poder judicial y el Tribunal Constitucional colombianos ya lo han hecho, por esa misma carencia de consulta, en repetidas ocasiones y con normas tan importantes como el régimen agrario y el forestal de aquel país.

Y no son solo los famosos decretos, hay mucha legislación anterior inconsulta y perjudicial, como todas las que diseñan el nuevo régimen de titulación de tierras, las servidumbres mineras y tantos otros. Así como diversidad de actos administrativos y concesiones realmente impactantes para la vida y los bienes de los pueblos indígenas que debieran ser revisados para ajustarse a ley.

El Sr. Althaus pide un diálogo extremo y hasta las últimas consecuencias, todos lo piden. Pero, los pactos internacionales reclaman una condición al diálogo: que sea de buena fe y que se busque obtener acuerdos o el consentimiento. La Mesa de Diálogo que se instaló por Decreto Supremo Nº 002-2009-MIMDES (por supuesto de manera inconsulta) es un complot entre amigotes, no una Mesa de Diálogo orientada por la buena fe: los acuerdos ya se habían establecido antes de constituir esa Mesa con determinadas contrapartes indígenas que, por supuesto, se prestaron al consentimiento ya hace algunos lustros. No hacen falta Decretos, hace falta diálogo honesto, voluntad política democrática, comprensión intercultural, respeto a las instituciones representativas, sumisión a los compromisos internacionales sobre derechos humanos y atención a las prioridades constitucionales.

A pesar de lo que quiere hacer creer el Sr. Althaus, y que ha sido repetido por políticos y demás interesados, los problemas indígenas no son problemas creados por ideólogos. Algunos, como el padre Bartolomé de Las Casas, los obispos de la selva o el actual Relator de Naciones Unidas, han generado discursos posiblemente mucho más “radicales” que el que yo haya podido aportar al movimiento indígena (y que, lejos de ser clandestino, está explícito en diversos textos accesibles en el entorno universitario).

Los problemas indígenas están originados en una historia de despojos y falta de respeto a las leyes y se mantienen hoy en base a una alianza mafiosa entre lo peor de un empresariado internacional extractivo y una maquinaria nacional corrupta de funcionarios que subordinan los intereses nacionales y que cuenta con impunidad y que, además, se la aseguran a largo plazo (con algunas inesperadas fallas del sistema como la sentencia a Fujimori).

Los efectos de esta conexión delictiva son nefastos para la economía nacional, muy contrariamente a lo que se propugna; es también letal para la democracia, la transparencia y la gobernanza del país.

Pero sobre todo está siendo criminal para la supervivencia de los pueblos que formaron el Perú, hoy inmersos en un marco territorial de concesiones viciadas en donde no se les quiere otorgar otro rol que el de víctimas, al margen de los discursos y fantasías con que se trata de ocultar una realidad que, para quienes conocen la selva, se evidencia a cada momento. Una realidad que la prensa citadina oculta apretando los dientes y muchos intelectuales olvidan oprimiendo su nariz.

¿Quiere saber el Sr. Althaus lo que yo creo que enerva a los comuneros?

- El saber que mientras que la titulación de sus territorios (ocupados durante cientos de años) está obstaculizada por toda una serie de requisitos burocráticos, colonos y grandes empresarios obtienen todas las facilidades para hacerse dueños de unas tierras que ni siquiera conocen.

- El saber que, aún las tierras tituladas no cuentan con las más mínimas garantías de parte de las instituciones del Estado de tal manera que, cada día, junto con sus esposas y sus hijos, los comuneros indígenas están sometidos a tensiones, riesgos y provocaciones que les impiden emprender su desarrollo familiar con tranquilidad. Y que este permanente menosprecio de la propiedad privada es avalado e impulsado por el propio gobierno.

- El ver que mientras que las empresas extranjeras disfrutan de todas las reglas de juego necesarias para explotar las materias primas del país (incluyendo la impunidad ecológica y laboral) el Estado no ofrece la más mínima atención al desarrollo de las comunidades ni a su conocimiento sobre la biodiversidad ni a sus tecnologías ni le ofreció nunca otro apoyo que la represión, la limosna y el olvido.

- El saber cómo se dictan diariamente normas tendientes a recortar más y más sus derechos y a fortalecer el derecho de sus agresores. El escuchar del señor presidente de la República sus afectos hacia el capital extranjero y su insulto reiterado a los pueblos originarios del Perú.

- El ver cómo el Estado intenta acabar con las propias instituciones educativas de los pueblos indígenas que, como FORMABIAP, fueron diseñadas para afrontar lo que el propio Estado no hace, educar profesorado bilingüe e intercultural, a fin de que los niños y jóvenes puedan estudiar no en un idioma desconocido sino en su propio idioma.

- El ver cómo se mantiene instituciones cercanas a la esclavitud en los escenarios locales del proceso de extractivo de la madera, mientras que ministros y especialistas amigos dan alabanzas al sistema y proclaman la necesidad de seguir extrayendo lo que ya prácticamente no existe gracias a la actitud depredadora de sus socios.

- El ver cómo cientos de niños y niñas indígenas se ven obligados a abandonar sus hogares y son explotados de manera abominable y desprotegida en las zonas mineras o de “expansión del desarrollo extractivo”, como Madre de Dios y Chanchamayo. El escucharle al Sr. Presidente que “las malas prácticas mineras” son cosa del pasado cuando vemos los desastres de Ananea, Inambari, Guacamayo, Carabaya, Huancabamba, o tantos otros, algunos propiciados por empresarios del entorno palaciego.

- El ver cómo después de 30 años de explotación petrolera en sus territorios, los achuar del Río Corrientes cuentan sus distritos entre los últimos de la lista de extrema pobreza del Perú y sus hijos sufren con enfermedades irreversibles y un altísimo porcentaje de plomo y otros metales en su sangre; el ver que el alimento que comían, los lugares donde se bañaban, el agua que bebían, el aire que respiraban ya no existe o se ha podrido a vista y paciencia de un Estado permisivo.

- El salir cada mañana a buscar comida a un monte o a un río que ya perdió su vitalidad y el regresar a ver a su familia enfermándose sin ninguna atención de los servicios de salud del Estado.

- El que miles de asháninkas dieran su vida por la pacificación del país mientras madereros y otros colonos azuzados por el aparato estatal invadían y usurpaban los territorios comunales que debieron abandonar para enfrentarse al terrorismo. Y que esos territorios hasta hoy no hayan podido recuperarse.

- El haber sido ellos burlados una y mil veces en los trabajos concertados con el Estado, como el caso del Parque de Ichigkat Muja, componente sagrado del territorio awajum y lugar de extrema vulnerabilidad ecológica, que fuera acordado proteger como Parque Nacional para luego, por presión política, ser recortado y entregado a empresarios mineros.

- El saber que esa frontera, para cuya defensa los awajum y wampis ofrecieron la vida de sus jóvenes durante el conflicto, estaba en esos mismos momentos siendo objeto de negociaciones con empresas mineras extranjeras, algunas vinculadas con el entorno castrense ecuatoriano y ver cómo hoy se va a instalar minería a cielo abierto allí donde están todas las nacientes de sus ríos.

- El ver cómo se silencia con el mayor celo la realidad de las comunidades indígenas amazónicas y andinas y cómo se confunde diariamente a la opinión pública a través de medios de comunicación bajo control de un círculo muy pequeño de la élite económica nacional; el observar cómo son insultados sus dirigentes y sus políticos; el sentir que para el país no son más que un recurso folklórico y para el gobierno el más molestoso obstáculo para el libre juego del despojo de las riquezas nacionales.

- El ver cómo se empobrecen en sus propias tierras y cómo se les acusa de empobrecerse y cómo se les aconseja salir de la pobreza practicando un poco más de lo mismo que les empobrece.

Podría seguir infinitamente porque he vivido a diario estas injusticias durante 39 años de mi vida. Lo que pasa a los pueblos indígenas es que ya no pueden más. Que se les ha cercado y que saben que no pueden sobrevivir como pueblos en las actuales circunstancias. Sienten que después de 500 años de resistir agresiones, el actual gobierno se ha empeñado en escribir el capítulo final a la Conquista y se rebelan por consideración a sus abuelos y a sus hijos.

Se dice que no quieren el desarrollo. Yo trabajé en las comunidades del Cenepa y Marañón durante 16 años, y allí se había logrado un desarrollo muy propicio, a pesar de que el Estado no tenía en aquel entonces la más mínima presencia. La Central del Cenepa contaba con un sistema de bazares bien organizado, vendía regularmente cacao, artesanía y otros productos agrícolas, molía y distribuía piensos, promovía gallineros, piscigranjas, había logrado un cierto desarrollo de la salud en base a servicios propios y capacitaba a sus sanitarios y laboratoristas, promocionaba talleres de costura y artesanía y vendía sus productos, realizaba capacitación técnica en muchos aspectos, habían incursionado en empresas tan modernas como el Serpentario o un incipiente tratamiento del oro extraído artesanalmente.

El gobierno del señor Alan García acabó con todo eso hundiendo en la hiperinflación los pequeños negocios que habían surgido. Como ocurrió con tantos a los que hoy el gobierno califica (¿o acusa?) de pobres y “apoya” con las limosnas humillantes de programas como Juntos o Crecer.

Y ahora este mismo Presidente, les acusa de perros del hortelano. Eso es lo que a mi juicio les enerva. Y a la ciudadanía debiera enervarle también.

En estos últimos días la impotencia, la rabia y la exclusión han llevado a los dirigentes de AIDESEP a expresar su hartazgo con medidas y proclamas que a todos nos han sumido en preocupación. No es otro cosa que furia ante el menosprecio. En términos prácticos significa muy poco más que eso.

Mucho más preocupante, y posiblemente mucho más amenazante en términos prácticos, es la nueva provocación del Sr. Presidente. En su expresión “las tierras de la Amazonía no son de ustedes, son de todos los peruanos” hay un llamado explícito al Far-West, a la limpieza étnica, a la invasión. Porque no habló metafóricamente. Si así fuera, hubiera continuado diciendo que, en ese mismo sentido, son de todos los peruanos las fincas de Ica, los palmerales de Cainarachi, las haciendas azucareras, los terrenos del club de Golf o los solares y patios de cada vecino de Lima. Pero no dijo así, dijo “las tierras amazónicas”, buena parte de ellas propiedad privada o posesión legítima de las comunidades y pueblos indígenas. Lo que dijo es que una es la propiedad de los ciudadanos nacionales y otra cosa es la propiedad de los indígenas: esa es de todos. Es el retorno del General Custer. Una proclama tan imprudente e irresponsable como esta es un verdadero llamado al genocidio. Ojalá la ciudadanía se dé cuenta de ello.

En fin Sr. Althaus, no son los pueblos indígenas los que violan la soberanía nacional ni nunca lo pretendieron. Sí la violan aquellos que negocian los recursos mineros fronterizos, los que generan “los faenones” petroleros, los que negocian por debajo de las mesas la vida de los pueblos y la salud del ambiente, los que traicionan a sus ciudadanos originarios vendiéndoles dentro de lotes petroleros sin la más mínima consideración por su vida y su salud.

Si el Sr. Althaus, como dice, está dispuesto a “desnudar la verdadera naturaleza de ese movimiento” empiece por investigar los negociados del chuponeo telefónico y los entretelones de cada concesión minera o petrolera en este país, los nombres y las firmas detrás de cada habilitador forestal ilegal, las cesiones de tierras de San Martín a los grupos bancarios, las concesiones mineras fronterizas del Cenepa,…..Hay mucho por descubrir se lo aseguro. Y ahí obtendrá una explicación, mucho más sencilla que la que usted propone, de la intriga internacional que subyace a esta problemática.

Termino diciendo que estuve pensando en reaccionar judicialmente frente a las difamaciones del editorialista del Comercio, pero creo que ser difamado es un asunto más serio.

El que se ponga mi nombre al lado de los indígenas es normal, eso ha sido mi vida y no me queda ya mucho para cambiarla. Siempre me enorgullecerá el ubicarme de ese lado.

Pero sí quiero pedir disculpas a las organizaciones indígenas por la insolencia del Sr. Althaus de despojarles a ustedes de su protagonismo. Saben que siempre trabajé en una segunda fila y así me gustaría poder seguir colaborando.

Ocurre que los hay que todavía dudan de que ustedes tengan alma, de que piensen por sí mismos y de que no haya una mano negra que mueve sus inocentes designios. Ellos saben de eso: si no, ahí están los otros indígenas, los “indígenas buenos” que ofrecen al Estado sus servicios para doblegar a sus paisanos, como ha ocurrido desde siempre, por desgracia, en toda la historia de la conquista del Perú.

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Pedro García-Hierro es abogado por la Universidad Complutense de Madrid y la Pontificia Universidad Católica del Perú y ha trabajado durante los últimos 35 años con diversas organizaciones indígenas tanto peruanas como internacionales en temas referidos a los derechos colectivos de los pueblos indígenas y el impulso de reformas democráticas interculturales.

Fuente aquí.

Aquí un análisis sucinto de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental de los DL con implicancias ambientales que se dieron gracias a las facultades legislativas dadas por el Congreso al Ejecutivo.

martes, 19 de mayo de 2009

La OIT pide explicaciones al gobierno sobre el Convenio 169


La OIT a través de su Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones ha enviado al Gobierno Peruano una Observación y una Solicitud Directa respecto a la implementación y el cumplimiento del Convenio 169.

Aquí introduzco algunos fragmentos interesantes de la Observación:

...la Comisión solicita nuevamente al Gobierno que proporcione, en consulta con las instituciones representativas de los pueblos indígenas, un criterio unificado sobre los pueblos susceptibles de ser cubiertos por el Convenio, que ponga fin a la confusión resultante de las varias definiciones y términos y a proporcionar informaciones sobre el particular. Además, insta al Gobierno a que tome las medidas necesarias para garantizar que todos quienes estén comprendidos en el artículo 1 del Convenio queden cubiertos por todas sus disposiciones y gocen de los derechos contenidos en el mismo en igualdad de condiciones, y a proporcionar informaciones sobre el particular.
La Comisión insta al Gobierno a avanzar, inmediatamente, con la participación de los pueblos indígenas, en el diseño de mecanismos apropiados de participación y consulta y lo exhorta a consultar a los pueblos indígenas antes de la adopción de las medidas referidas en los artículos 6 y 17, 2), del Convenio y a proporcionar informaciones sobre el particular.

La Comisión toma nota que según el SIGECOMGT se están tramitando los proyectos de ley núms. 690 y 840 en el Congreso, para promover la inversión privada en territorios de pueblos indígenas amazónicos, sin su consulta. La Comisión solicita al Gobierno que asegure la consulta respecto de esos proyectos y que proporcione informaciones sobre las consultas realizadas.

La Comisión insta al Gobierno que, con la participación y consulta de los pueblos indígenas adopte sin demora las medidas necesarias para garantizar: 1) la participación y consulta de los pueblos indígenas de manera coordinada y sistemática a la luz de los artículos 2, 6, 7, 15 y 33 del Convenio; 2) la identificación de situaciones urgentes relacionadas con la explotación de recursos naturales que pongan en riesgo las personas, las instituciones, los bienes, el trabajo, las culturas y el medio ambiente de los pueblos interesados y la aplicación rápida de las medidas especiales que se precisen para salvaguardarlos. La Comisión solicita al Gobierno que se sirva proporcionar informaciones sobre dichas medidas, junto con sus comentarios a las comunicaciones recibidas.

Aquí el texto completo de la Observación
Aquí fragmentos de la Solicitud Directa:
La Comisión toma nota que según la comunicación de la CGTP el Gobierno ha asumido una política y un discurso orientados a desconocer y mal informar a la opinión pública sobre la naturaleza, los derechos y las reivindicaciones de los pueblos indígenas, ridiculizándolos...La Comisión expresa su preocupación por declaraciones que pudieran generar prejuicios o inexactitudes respecto de los pueblos indígenas, recuerda que el artículo 31 del Convenio dispone que «Deberán adoptarse medidas de carácter educativo en todos los sectores de la comunidad nacional (…), con objeto de eliminar los prejuicios que pudieran tener con respecto a esos pueblos. A tal fin, deberán hacerse esfuerzos por asegurar que los libros de historia y demás material didáctico ofrezcan una descripción equitativa, exacta e instructiva de las sociedades y culturas de los pueblos interesados». La Comisión solicita al Gobierno que aplique plenamente esta disposición y que proporcione informaciones sobre las medidas adoptadas al respecto.

La Comisión, notando que la visión que las organizaciones presentan sobre la aplicación del Convenio diverge completamente con la visión del Gobierno, considera que sería muy provechoso que el Gobierno consultara con las principales organizaciones indígenas en vista de la preparación de su próxima memoria con suficiente antelación y solicita al Gobierno que la mantenga informada sobre el particular.

Aquí el texto completo de la Solicitud Directa.
Tanto la Observación como la Solicitud Directa tienen que ser respondidas entre junio y setiembre de este año. ¿Que dirá el gobierno? ¿Le creerán?

Alan García: “el Perú no es chacra de nadie”

Por Róger Rumrrill

Cada vez que el presidente de la República, doctor Alan García Pérez, habla sobre la Amazonía provoca en la mayoría de los peruanos -es mi caso-, sonrisas, perplejidad, cólera, desconcierto y hasta asombro de que un jefe de Estado, culto y que supuestamente conoce el país diga lo que le escuchamos ayer en un virulento discurso criticando agriamente la lucha de los pueblos amazónicos.

Veamos algunas de las frases de esta pieza oratoria de antología del doctor García. Una de ellas, reiterada machaconamente fue su afirmación de que “el Perú no es chacra de nadie” y que la “riqueza del Perú es de todos los peruanos”. La primera frase debe haber producido perplejidad en millones de peruanos que saben que toda la política del “perro del hortelano” y sus instrumentos jurídicos, sobre todos los decretos legislativos que los indígenas exigen su derogatoria, son la llave en manos de las corporaciones multinacionales a la caza de agua, energía, tierras para la producción de biocombustibles y alimentos baratos y bosques como sumideros de carbono de la Amazonía. Es decir, el Perú en el designio del doctor García debe ser la chacra de las corporaciones multinacionales.

La segunda frase de que la “riqueza del Perú es de todos los peruanos” es un chiste de pésimo gusto. Porque el modelo neoliberal, en el Perú, Estados Unidos o China, es concentrador de riqueza. En el Perú quienes se reparten la torta de la riqueza son las compañías mineras, petroleras, los bancos, las aseguradoras, las AFP, los oligopolios y los oligopsonios. Entre tanto, de acuerdo al Inei, el 50 por ciento de la población peruana percibe 118.7 soles al mes; el 40 por ciento tiene ingresos de 370.2 soles mensuales y el 10 por ciento recibe 1,390 soles mensuales.

Pero la cumbre de este discurso y sus enunciados fue su invitación a todos los peruanos pobres a marcharse a la Amazonía a colonizar las tierras en el eje de la carretera Interoceánica Sur, a dedicarse a la pesca y la extracción forestal. El doctor García seguramente no sabe que la biomasa pesquera en la Amazonía disminuye aceleradamente y a la tasa de extracción irracional de hoy puede ser la causa de una catástrofe alimentaria en un próximo futuro.

En cuanto al recurso forestal, el Perú desde hace años ocupa el primer lugar en deforestación mundial. Hace 5 años, el 90 por ciento de toda la madera provenía de áreas ilegales. Durante el gobierno del doctor García ha subido al 95 por ciento.

Las 500 concesiones forestales con 8 millones de hectáreas y llamadas “de rapiña” por el jefe de Estado están a punto de colapsar. El gobierno no les lanza un salvavidas. Porque espera que se hundan para entregárselas a las corporaciones.

Los indígenas están luchando para que la riqueza amazónica sea de todos los peruanos.

Fuente aquí.

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Róger Rumrrill. Escritor y periodista especializado en Amazonía, nació y vivió hasta su adolescencia en diversos pueblos de la selva peruana. Ha publicado 25 libros sobre Amazonía, en un abordaje múltiple desde la historia, el ensayo, la narración, el guión de cine, la poesía y el periodismo.

Desde los setenta del siglo XX, Rumrill trabaja la problemática del narcotráfico y tiene varios libros al repecto. En 1963, fundó el grupo cultural Bubunzana en Iquitos, cuyas revistas Surco y Bubinzana estuvo bajo su dirección.

“Rumrrill viene desplegando desde hace cuatro décadas una verdadera cruzada para salvar a la Amazonia de la marginación social y cultural, y para difundir su legado cultural y estudiar con versación todos sus problemas…” (Ricardo González Vigil)

domingo, 17 de mayo de 2009

Protestas amazónicas

Apuntes respecto a las protestas de los indígenas amazónicos:
  • Los indígenas no tienen representación política en la estructura política oficial. Salvo honrosas excepciones ni los alcaldes, ni los congresistas, ni los presidentes regionales tomaron con seriedad cartas en el asunto. Las protestas indígenas se articulan a traves de las feredaciones étnicas e interétnicas en una estructura paralela a la política oficial. Salvo los obispos amazónicos nadie dijo esta boca es mía. Ver también aquí.
  • Los medios nacionales no habían prestado atención a estas protestas a pesar de que ya llevaban más de un mes. La mayoría de medios lo ha hecho solamente cuando Pizango, tras mecidas y más mecidas, ha llamado a la insurgencia. Esto ha ocasionado la condena de casi todos los medios que recién prestan atención a la protesta para desprestigiarla. La llamada a la insurgencia de algún modo ha sido beneficiosa pues ha colocado a la protesta indígena en el centro del debate público nacional. Es triste verificar una vez más que sólo se le da atención a las protestas de los más excluidos cuando la sangre esta a punto de llegar al rio. Gracias a la Defensoria del Pueblo el llamado a la insurgencia al parecer ha sido retirado.
  • La madre del cordero es que el gobierno incumple sistemáticamente con las leyes que lo obligan a consultar. Toda ley que se pone en el camino de favorecer la inversión corporativa es sistemáticamente ignorada e incumplida. En este caso se trata del convenio 169 de la OIT suscrito por el Congreso de la República. Más allá del contenido concreto de los DL en cuestión, todos ellos han incumplido con la ley.
  • Los DL fueron dados en un paquete gigante para completar las reformas neoliberales de Fujimori. Las facultades legislativas fueron dadas para la adecuación del TLC con EEUU. Sin embargo el grueso de estos decretos no tiene nada que ver con el TLC. Ha sido un claro abuso del ejecutivo.
  • El gobierno pretende fomentar a diestra y siniestra la conseción de la amazonia para al explotación petrolera sin ninguna consideración, consulta o ligera preocupación por el bienestar de los indígenas amazonicos que han vivido en esas tierras desde siempre y que han recibido del resto de la sociedad peruana sobretodo abusos, enfermedades y explotación. El gobierno dice que esas tierras son de todos los peruanos y no solo de los indígenas. Pero, qué derecho realmente tenemos los demás peruanos sobre esos territorios en los sólo hemos intervenido para ocasionarles problemas y sufrimientos (recordemos solo el salvajismo con que los explotadores del caucho esclavizaron a los indígenas amazónicos). Claro, lo anterior supone que realmente las inversiones corporativas irían a beneficiar a todos los peruanos. Pero, tal como van las cosas, las cosas estan disenadas de tal forma que quienes salen beneficiados son las corporaciones y no el pais.
ACTUALIZACIÓN

La construcción del significado negativo de los otros

En este post Nila Vigil discute cómo se asume que los indígenas son incapaces de darse cuenta, por ignorantes, que los cambios legislativos son "para su desarrollo" y que además estos son incapaces de iniciativa política propia, siempre son manipulables manipulados por radicales o inescrupulosos. Este post me recuerda un post que escribí sobre las protestas en el Cusco de febrero del año pasado, cuando se sostenía prácticamente lo mismo de los cusqueños... Esta posición y pensamiento preclaro quedó gloriosamente graficado por Alfredo Marcos... una caricatura que nos muestra cómo se piensa desde Lima sobre las protestas que la mayoría de las élites políticas, mediáticas y económicas que despachan desde Lima no entienden ni quieren entender.

Ver también:

Cronologia y esbozo de los DL en cuestión.
Atila del oro verde
El gobierno no cumple la ley
Las actualizaciones de este post del Gran Combo Club y los muchos links que tiene.
Aidesep y las comunidades amazónicas se declaran en insurgencia
La posición de Simon

Caricatura de Carlín tomada de aquí.

Texto de Víctor Caballero con anexo en el que se analizan los DL en cuestión.

domingo, 10 de mayo de 2009

Quyllurit'i: ¿Estrella de nieve o nieve resplandeciente?

Gracias a un comentario de Nila Vigil (que pueden ver abajo) estoy añadiendo información a este post al que he cambiado el título y haciéndolo, creo yo, mucho más útil e interesante que el anterior. Como podrán ver el post original - que he dejado al final del nuevo texto - tiene un tono prescriptivo que no es apropiado, útil ni correcto cuando se discute de este tipo de temas. (Esto queda muy claramente ejemplificado con el debate sobre el castellano de Hilaria Supa).

* * *

El significado actualmente más extendido del nombre Quyllurit'i es el de Estrella de Nieve. Este significado ha emergido por varios factores.
Para sus usuarios de digamos inicios del s XX este nombre no necesitaba de traducción pues se trataba de runas quechuahablantes de la zona de Ocongate y Ccatcca y las comunidades que se encuentran al norte del santuario tras el divorcio de aguas, esto es, las comunidades Q'ero que se encuentran en la jurisdicción de Paucartambo.
Conforme la peregrinación fue creciendo a lo largo del siglo XX se fueron involucrando los vecinos de los pueblos de Ocongate, Ccatcca, Urcos, Oropesa y asi, poco a poco, peregrinos de la ciudad del Cusco y de casi todas las provincias del Cusco.
La peregrinación llamó la atención de las élites urbanas intelectuales por los cincuenta y más claramente en los setenta. Es en esa década donde tenemos los primeros intentos de traducción del nombre de la peregrinación al castellano.
La ciudad del Cusco, como hoy, era una sociedad bilingüe en la que se practicaba cierto dialecto del quechua Cusco-Collao. Mi hipótesis es que en este dialecto no existía una palabra que si existe en otros dialectos: quyllu. (Por ejemplo en el diccionario de Cusihuamán - que ciertamente no es exhaustivo - no figura esta palabra. Cusihuamán era hablante nativo del quechua de Chinchero). Quyllu es una palabra fácil de encontrar en el quechua de los runas de Ocongate y Paucartambo (hasta donde da mi conocimiento). Se refiere a un tipo particular de blanco de ciertas alpacas. Otras personas simplemente lo usan como sinónimo de yuraq.
Al no estar esta palabra presente en el quechua de la ciudad del Cusco, quienes intentaron traducirlo en la ciudad asumieron que Quyllurit'i estaba compuesto por las palabras Quyllur (estrella) y rit'i (nieve) de donde nació la traducción Estrella de Nieve. Para los runas de Ocongate y Paucartambo sin embargo Quyllurit'i significa Nieve Blanca Resplandeciente. (Debe notarse que ambas palabras comparten una misma raíz asociada al resplandor blanco).
Al lentamente imponerse un control urbano de la peregrinación muchas de las comunidades que inicialmente dieron vida a esta peregrinación han sido y vienen siendo desplazadas a espacios marginales de estas. Este es el caso por ejemplo de las comunidades Q'ero que cambiaron su emplazamiento del costado de la roca del milagro a la otra banda de la quebrada de Sinak'ara. Asimismo desplazaron su llegada al santuario al último día en que está el grueso de los peregrinos para evitar el maltrato de los celadores de la hermandad y de los demás peregrinos y poder bailar tranquilos en el templo sin que nadie los moleste. [Esto sin embargo usualmente es interpretado románticamente en el tropo de la resistencia andina como un aislamiento de los demás peregrinos con el fin de realizar rituales secretos manteniendo pura la tradición]. Otras comunidades 'de altura' evitan participar en los rituales principales por razones similares. Otras comunidades de la zona de Ocongate van a bailar ante el Señor antes que llegue la avalancha de peregrinos urbanos, para luego volver a alquilar sus caballos al grueso de peregrinos y aprovechar económicamente esta excepcional aglomeración. Muchas otras comunidades de la zona de Ocongate ya no envían comparsas porque se han convertido al evagelismo y se dedican a aprovechar económicamente las oportunidades que da la peregrinación (alquiler de caballos, pequeñas ventas de refrescos y comidas).
De esta forma el significado Nieve Blanca Resplandeciente, ligado a los orígenes de la peregrinación en relación al pastoreo en la puna, viene dando paso a este otro Estrella de Nieve. Este último significado es el que se ha popularizado y sancionado en la radio, en la televisión, en los periódicos.
Tal como se ha venido y se viene desplazando a las comunidades que crearon la peregrinación, de la misma forma se ha desplazado el significado que estos dan al nombre de la misma.

El desarrollo histórico de la peregrinación - más no la cuestión del nombre - lo desarrollo con más detalle en el artículo:
Diferenciación social y discursos públicos sobre la peregrinación de Quyllurit’i”. En Mirando la Esfera Pública desde la Cultura en el Perú, Gisela Cánepa y Maria Eugenia Ulfe, eds. Lima: CONCYTEC. 2006.

El argumento que está aquí - y otros más pero no la parte histórica ni la del nombre- l0 pueden encontrar aquí.

Aquí abajo esta el post original:


¿Por qué "Quyllurit'i"... y no Qoyllur Rit'i, Qoyllor Ritti, Qoyllurriti o Qoyllurit'i?

  • Porque Quyllurit'i es como pronuncian el nombre de esta peregrinación la inmensa mayoria, sino todos, los que la mencionan.
  • Tal como se pronuncia, el nombre incluye dos palabras: Quyllu y rit'i. La gran mayoría de veces sin embargo se asume que la primera palabra no es "quyllu" sino "quyllur", esto es, estrella. Entonces se procede a decir que como "quyllur" es estrella y "rit'i" es nieve, entonces la traducción seria "estrella de nieve". Esta traducción es claramente equivocada porque en principio "quyllur rit'i" simplemente no es una frase en quechua. Equivaldría a decir "Nieve estrella". Por su posición en la frase es claro que "nieve" no esta funcionando como adjetivo.
  • Entonces ¿qué significa "quyllu"? Significa blanco. Esta palabra es usada para un tipo de blanco muy intenso (como el de las estrellas) y se refiere a cierto tipo de color de lana de las alpacas. Sin embargo este término no parece estar presente en los dialectos urbanos. Entonces en la ciudad se desconoce esta palabra y se asume que se dice "quyllur" y no "quyllu".
  • Entonces "Quyllurit í" simplemente significa "Nieve Blanca" o "Nieve blanca resplandeciente".
  • Y bueno, uso "u" y no "o", porque el quechua de los runas es pues trivocálico.

Quien aclaró este asunto y sostiene casi todo lo que digo aquí fue Jorge Flores Ochoa en su artículo "Taytacha Qoyllurit'i. El Cristo de la Nieve Resplandeciente". En El Cvzco : resistencia y continuidad. 1990. Qosqo [Cuzco]: Editorial Andina.

El que esto esté claro desde un punto de vista "académico" no quita sin embargo que en el uso de la gran mayoría de gente se haya legitimado la versión de "estrella de nieve". Con la falta de una normalización socialmente legítima de la escritura en quechua, también es impresionante la variedad de formas en que se puede ser escrito el nombre de la peregrinación.

Aquí
por ejemplo pueden ver como lo escribe la hermandad (además de darse una idea de lo que vienen haciendo).

lunes, 4 de mayo de 2009

No al proyecto del Colegio de Historiadores

El proyecto de creación de un colegio de historiadores tiene problemas graves y produciría un gran daño a la historia y las ciencias sociales del país. El problema crucial es la pretensión que sólo y exclusivamente los licenciados en historia puedan ejercer la historia. Que decir... simplemente que no puedo creer que a estas alturas alguien sostenga esto y, más aún, que esto esté a punto de ser aprobado por el Congreso.
El trabajo en ciencias sociales, incluida la historia, es ahora más que nunca interdisciplinario. Esto ha traído aire fresco y muchísimas nuevas perspectivas a la producción intelectual interesada en nuestras sociedades. El que gente de distintas disciplinas analice a través de sus aparatos teóricos áreas del conocimiento tradicionalmente asignadas a otras disciplinas ha probado ser muy fructífero y útil. Impedir esto es simplemente algo retrógrado y que va en contra de la libertad de expresión.
Pensemos en la antropología y la historia. Pensemos cómo sería el escenario de lo que sabemos sobre nuestra historia sin los aportes de gente que no son historiadores por formación, gente que no tiene licenciaturas en historia.
Para empezar no existiría lo que conocemos como etnohistoria andina. Maria Rostworoski no habría podido acceder a archivos. Lo mismo habría pasado con John Rowe, John Murra, Tom Zuidema, Jorge Flores Ochoa, Gary Urton, Jürgen Golte, Nathan Wachtel y un larguísimo etcétera.
Y esto no se reduce a la etnohistoria. Para hablar de un libro que mencioné en el anterior post, Mestizos Indígenas de Marisol de la Cadena no habría podido ser escrito.
Gracias a la fuerte crítica que hubo desde dentro de la antropología en los ochentas los antropólogos contemporáneos, de diversas escuelas, tenemos clarísima la importancia fundamental de contextualizar históricamente nuestro trabajo además que somos conscientes de que podemos analizar material histórico desde nuestros aparatos teóricos y contribuir sustancialmente a enriquecer estos debates. Esto mismo pasa con la sociología, la economía, la lingüística, la crítica literaria. Asimismo los historiadores pueden (y deben) usar aparatos teóricos de otras disciplinas... y es obvio que lo vienen haciendo con resultados enriquecedores. Pensemos nomás en el aporte de la introducción de teoría antropológica en la historia hecha por Franklin Pease. Un área riquísimo para enriquecer nuestro entendimiento de las sociedades precolombinas es el trabajo conjunto entre arqueólogos de periodos prehispánicos tardíos e historiadores del s XVI, o arqueólogos que analicen también documentos coloniales. Ese trabajo apenas se ha empezado!
En fin. Espero que por el bien de las ciencias sociales en el país y por el bien de la historia este proyecto no prospere.

Aquí el proyecto de ley.

Aquí el blog de la AHIRSA, ente que propuso el proyecto de ley.

Ver también:

Carta abierta sobre la creación del Colegio de Historiadores del Perú

Pronunciamiento en contra de la creación del Colegio de Historiadores del Perú

¿Colegio de historiadores?

Colegio de historiadores

¿Colegio de historiadores del Perú?